SI NO CAMBIAMOS DE VIDA EL CLIMA NOS LA CAMBIARÁ A TODOS
Sobre este episodio
SI NO CAMBIAMOS DE VIDA EL CLIMA NOS LA CAMBIARÁ A TODOS Disfrutad del verano más fresco del resto de vuestras vidas. El aumento de las temperaturas no va a parar. Los expertos dicen que las altas temperaturas del mes de julio serán consideradas un día fresco de primavera en sólo unas décadas. O antes. Hay propuestas de geoingeniería para enfriar la tierra, sí. Pero todavía son soluciones teóricas sin un desarrollo real. La manipulación del clima por parte de China o Arabia Saudí puede tener consecuencias planetarias imprevisibles. Y podrían dejarnos aún peor de lo que estamos. Alentar la conciencia medioambiental para evitar los peores escenarios climáticos. Ese debería ser el objetivo. Sin ser catastrofistas ni alarmistas, simplemente cronistas de lo que sucede. El informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático estima que: Alrededor de 3.600 millones de personas son vulnerables al calentamiento global debido a su ubicación y a las circunstancias en las que viven. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más violentos y frecuentes. O la migración de insectos y enfermedades tropicales a nuevas latitudes. Queda una esperanza: El ser humano ha de seguir buscando la forma de salir de este escenario. Como pasó con la crisis alimentaria, que la tecnología agrícola evitó. Esperemos que este abismo no sea inevitable. Cabe informar para formar y generar conciencia. Provocar una reacción proactiva, sin sumir a nadie en el abatimiento. Sin dejar de lado la situación de emergencia climática que nos toca vivir. Somos la primera generación de seres humanos que vive en una atmósfera con una proporción tan elevada de co2. La actividad humana está alterando de manera severa y desde hace mucho tiempo, el sistema climático del planeta. Algo que podría cambiar para siempre las condiciones que hacen posible la vida en la tierra. Esta afirmación, que repiten ciertos científicos, se basa en datos, evidencias y certezas. Como la del aumento de las concentraciones de gases con efecto invernadero. Al inicio de la revolución industrial, los niveles rondaban las 280 partes por millón. En 1958, esa proporción se situaba en 318. En 2007 llegamos a las 384. Y se dispararon todas las alarmas. No ha servido de mucho, actualmente hemos superado ya las 410 ppm. La última vez que la Tierra registró una concentración de Co2 comparable a la actual fue hace cuatro millones de años. Pero nosotros no estábamos aquí. Sin duda, vivimos un tiempo que nos aboca al riesgo. Y tenemos que prevenir lo peor. Hacia dónde nos dirijamos, dependerá de nuestra capacidad de respuesta. Si optamos por las energías renovables, la generación distribuida, el autoconsumo…y reducimos de manera significativa las emisiones de CO2… Estaremos a tiempo de evitar un escenario catastrófico. Para que el clima deje de cambiar, debemos hacerlo nosotros antes. La sociedad en su conjunto. Asumamos que el calentamiento global está pasando y plantémosle cara, sin perder un minuto más. Si seguimos pensando que la crisis climática no va con nosotros, el clima seguirá su rumbo con la misma velocidad. Todavía estamos a tiempo de evitar lo peor. Afrontemos nuestro papel con decisión. Si no cambiamos de vida, el clima nos la cambiará a todos.