CRONOPATÍA OBSESIÓN POR APROVECHAR EL TIEMPO
Sobre este episodio
CRONOPATÍA OBSESIÓN POR APROVECHAR EL TIEMPO Vivimos en la sociedad de la inmediatez, todo lo que nos rodea parece que nos lleva a un ritmo vertiginoso. Muchos están preocupados porque sus días sean productivos. Algo que puede convertirse en una obsesión, llamada cronopatía. Para los están inmersos en ella, está mal visto reconocer que su agenda es poco apretada. Lo más normal es decir aquello de ‘no tengo tiempo’. Están siguiendo la tendencia del 24/7. Incluso, esconden sus intenciones de relajarse y no hacer nada cuando están solos en su casa. La cronopatía es la obsesión por aprovechar al máximo nuestro tiempo. Esto tiene consecuencias poco deseables, como: No detenerse ante las señales de agotamiento. Y no disfrutar del instante, de los pequeños placeres de la vida. Es una tendencia que puede ser muy perjudicial para la sociedad. Aun así, los que la padecen comulgan con la idea de que la prisa y la aceleración traen mayores y mejores resultados. Al final esto conduce a que nos cueste pensar con claridad. Ya que no tenemos la pausa y la calma necesaria para establecer nuestras prioridades. La percepción del tiempo es más acelerada. Y sienten la sensación de que el tiempo les come. Un estado que les hace desconectar de sus emociones. Lo que conlleva un exceso de tensión, ansiedad y estrés. El cuerpo termina por somatizar estos síntomas. Lo más triste de todo es que vivir con tanta aceleración nos impide disfrutar el momento. Estar rodeados de medios digitales puede fomentar la cronopatía. El estar pendientes de las notificaciones del móvil, los mensajes o el bombardeo diario de estímulos de las redes sociales. El sistema de alerta se pone en marcha y no nos deja descansar. En este punto, muchos expertos proponen estas soluciones para dejar atrás la obsesión por aprovechar el tiempo. No saturar la agenda. Reducir la lista de tareas del día a día para completarlas con calma. Dedicar tiempo a algún pasatiempo. Un hobbie que nos permita focalizar la atención sin la necesidad de ser productivos. Dejar tiempo libre sin planificar. El objetivo es disfrutar más del camino que de la meta. Todas ellas, son medidas sencillas que pueden mejorar nuestra calidad de vida. Ideas que nos harán salirnos del piloto automático. Enseñar a nuestro cerebro a que pare de empujar el segundero mentalmente.