VORONOV EL MÉDICO QUE IMPLANTÓ TESTÍCULOS DE MONO PARA REJUVENECER A LOS HOMBRES
Sobre este episodio
VORONOV EL MÉDICO QUE IMPLANTÓ TESTÍCULOS DE MONO PARA REJUVENECER A LOS HOMBRES Vorovov fue un médico que pretendió revolucionar la biología. Sin conocer realmente, el fundamento de lo que hacía, soñó con alcanzar uno de los mitos más antiguos de la humanidad. Rejuvenecer. Algunos le consideran un pionero de los trasplantes. En este vídeo haré un resumen de su vida y obra. Voronov era un médico de origen ruso, afincado en Francia desde su juventud a finales del siglo 19. Mientras estuvo trabajando en Egipto, se interesó por los eunucos. Él creía que sufrían un envejecimiento acelerado y creyó encontrar la clave para ser capaz de revitalizar a los ancianos. Este pudo haber sido su razonamiento. La falta de testículos lleva a una senectud prematura. Por lo tanto, mediante una inyección o injerto de testículos jóvenes se podría ralentizar la vejez. Vorovov estudio el caso de muchos hombres castrados. Y escribió que tenían una vida lánguida, porque no recibían el estímulo necesario de las glándulas genitales. Así que las células de todo su cuerpo habían perdido vigor y su memoria era débil. Esta serie de observaciones superficiales sirvieron para que Voronov llegase a su dramática conclusión. Se dice que Voronov probó las inyecciones de extractos de testículo animal joven en sí mismo. Pero no le produjeron los efectos esperados. Posteriormente, experimentó con humanos. Realizó injertos de tiroides animales en humanos y de tejido testicular de monos jóvenes en hombres ancianos. Su entusiasmo no tenía límites y logró reunir una lista de clientes con carteras repletas dispuestos a rejuvenecer gracias a un injerto de testículo de mono. En 1919 Voronov pronunció su conferencia más famosa en el gran anfiteatro de la Facultad de Medicina en París. En ese momento aseguró que había descubierto un remedio contra la vejez. Incluso, que había rejuvenecido a cierto número de animales. Tres años más tarde, en un Colegio de Francia presentó la historia de unos de sus pacientes, un tal Sir Arthur Liardet. El público se quedó asombrado. Lo que siguió a este evento fue una atención desbordante por parte de algunos medios de comunicación. Y le llegaron cientos de peticiones de todas partes del mundo por recobrar su fuente de juventud. Voronov no prometió, en ningún momento, que estuviera cerca de lograr la inmortalidad, sino que podría ofrecer más energía y calidad de vida a los ancianos con su tratamiento. El punto álgido de su fama llegó en los años 20. Voronov se hizo un hombre rico y un profesional famoso y respetado. Cuando pasó el entusiasmo por esta técnica, llegó el duro golpe de la realidad. Aquellas prácticas no proporcionaban ningún beneficio médico. Más tarde, intentó plantear la posibilidad de injertar ovarios jóvenes en mujeres de mayor edad. Pero su idea se quedó reducida a los testículos. Al final, en los años cincuenta, la legión de colegas que había apoyado a Voronov decidió guardar silencio. La conclusión es que una correlación no implica causalidad. Y que esta idea, basada en el mito de la juventud eterna, caló hondo. Dando forma a toda una industria millonaria de injertos de tejido testicular de mono. Con todo, hubo muchas especulaciones con que Voronov no sólo se limitó a los testículos de ese animal, sino que trató de acceder a testículos de hombres jóvenes para implantarlos en sus clientes mayores. Incluso, un joven ingeniero se atrevió a ofertar sus glándulas para donárselas a su anciano padre. Voronov lo intentó por otra vía, la de conseguir permisos para extraer los órganos de los ejecutados por algún delito. Y preguntó por el caso de Clarence Buck Kelly, quien fue ahorcado por asesinato en 1928. Finalmente, los propios clientes interesados rechazaron esta opción, ya que no querían que una parte tan relevante de su cuerpo hubiese pertenecido a un criminal. Manda huevos.