LA MEMORIA DE LOS ÁRBOLES LA DENDROCROLOGÍA
Sobre este episodio
LA MEMORIA DE LOS ÁRBOLES LA DENDROCROLOGÍA El cuerpo humano no registra la fecha de sus heridas. La ciencia no puede saber en qué año te caíste por tu cicatriz. Ni una biopsia revela la antigüedad de un cáncer. Sin embargo, los troncos de los árboles si recuerdan las glaciaciones, las plagas, los incendios o los terremotos. Esta información queda grabada con precisión en sus anillos. La dendrocronología es la ciencia que estudia estas bases de datos. Esta palabra proviene del griego antiguo. Dendro significa árbol. Crono es tiempo y logía quiere decir: estudio. Todo junto, viene a significar: Estudio del tiempo de los árboles. Es un método de datación que se basa en el crecimiento de los árboles para poder contar el tiempo. La edad máxima que se ha llegado a registrar con este método es de 10.000 años. Veamos cómo funciona. Los árboles que viven en zonas con clima estacional, crecen, generando un anillo cada año. Como si fueran las capas de una cebolla. De manera que la capa más externa del tronco sería el año actual y el centro se formó en el primer año de crecimiento. Además, los anillos de los árboles nos aportan mucha información de las condiciones en las que viven. Por ejemplo: los de épocas lluviosas son más anchos y los de estaciones secas son estrechos. El tamaño de los anillos de unos años a otros varía en función de su fueron lluviosos o cálidos. También, si hubo sequías y frío. Para realizar un estudio general de los anillos de los árboles, se necesitan muestras de distintas especies para llegar a una conclusión. Para no dañarlos demasiado, se utiliza la barrena Pressler. Está provista de un tornillo con filos en su punta y se introduce, girándola manualmente en el árbol. Cuando penetra, genera un testigo cilíndrico que queda en la propia barrena. Es decir, al ir penetrando, corta perpendicularmente los anillos del árbol de fuera hacia dentro, hasta obtener un registro completo de su desarrollo. Al final, tenemos las secciones de los anillos y las vemos como si fueran un código de barras. Bastantes construcciones primitivas se hicieron con madera. Así que este método de datación es útil para la arqueología. Lo curioso es que los árboles también registran los flujos de agua, esto es la hidrología. Hay muchas universidades en todo el mundo con departamentos especializados en dendrocronología. El Pinus longaeva es una especie que vive hasta los 4.500 años. El alerce es otra de las más antiguas del mundo. Gracias al estudio de sus troncos, se pudieron reconstruir las temperaturas de las zonas donde crecieron, durante los últimos 3.600 años. La escritura humana tiene unos 5.000 años de vida. Antes de que inventásemos los alfabetos, la naturaleza ya contabilizaba el tiempo en círculos en la leña y la savia.