Un metaanálisis desmitifica la relación entre las drogas y la creatividad
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Un metaanálisis desmitifica la relación entre las drogas y la creatividad Es una idea que está asociada, en cierto modo, en el imaginario colectivo. Desde la absenta en los bohemios franceses del siglo 19 hasta el LSD para prohombres de Sillicon Valley. La relación entre las drogas y las profesiones creativas ha sido ensalzada desde tiempos inmemoriales. Por ejemplo: algunos han dicho que el cannabis influenció en la genialidad de las obras de Shakespeare. Sin embargo, este reciente estudio lo desmiente. De manera que si queremos expandir nuestra creatividad, las drogas son la peor forma de lograrlo. Su efecto en la creatividad es entre escaso y nulo según este metaanálisis de 84 estudios publicado en el año 2000. En total, los estudios sumaban algo más de 4.500 participantes y 12 métodos distintos divididos en dos categorías: Los de entrenamiento y los de manipulación cognitiva. El 70% de los participantes que utilizaron, al menos uno de ellos, mostró beneficios tras la intervención. Las drogas pertenecen a este segundo grupo. Fue la única estrategia que no se mostró efectiva para hacer al personal más creativo. Lo que sí potenciaba la creatividad fue: los entrenamientos y las formaciones de carácter complejo, en el primer bando. Y en el segundo apartado: la meditación y la exposición cultural. Otros métodos fueron la actividad física, la estimulación sensorial o, directamente, la cerebral. Estos últimos se mostraron menos eficaces que los anteriores. Aun así, todos fueron superiores al consumo de drogas. En resumen, los métodos de entrenamiento potencias las capacidades creativas a largo plazo, mientras que los de manipulación lo hacen de forma puntual. La creatividad es como si fuera un músculo: si no se pone en práctica, se atrofia. Los autores creen que este trabajo puede ayudar a otras instituciones para que sepan estimular la creatividad en sus alumnos. Es un valor al alza. La capacidad de producir algo nuevo y útil cobra especial relevancia en un mundo invadido por la inteligencia artificial. Cada vez más entidades ponen la creatividad en un lugar central de la educación. Como la propia OCDE, que, en su famoso informe PISA, evalúa la creatividad. En síntesis, todo depende de qué y cómo se mida la creatividad. Por otro lado hay un auge en los estudios sobre los efectos psicodélicos como el LSD o la psilocibina, el principio activo de los alucinógenos. En ciertos entornos emprendedores se lleva la moda de la micro-dosificación. El consumo periódico de cantidades muy pequeñas para mejorar el estado de ánimo pero sin llegar a provocar el ‘viaje’. No obstante, a la hora de mejorar nuestra creación artística o la forma de solventar problemas, sigamos confiando en los resultados del mencionado estudio. Un análisis muy desmitificador.