EL MARAVILLOSO CRISTO VELADO
Sobre este episodio
EL MARAVILLOSO CRISTO VELADO Muchas de las grandes esculturas, las más bellas, no suelen encontrarse en una fría sala de museo. Lo habitual es hallarlas en localizaciones especiales…bajo las cúpulas de las catedrales, en los suntuosos museos italianos, en palacios o palacetes… Conozcamos la Capilla Sansevero, conocida como la Iglesia de Santa María de la Piedad. Su nombre puede llevar a la confusión ya que no se trata de un templo cristiano sino de un museo en Nápoles. Se dice que en sus orígenes, durante el Imperio romano, el edificio fue un templo dedicado a la diosa Isis. En cualquier caso, durante siglos, fue un importante centro de peregrinación en Nápoles. Y ha tenido numerosas reformas, realizadas entre los siglos 17 y 18. Hoy la vemos sobrecargada con retorcidos grabados de piedra y coloreada con una selección exquisita de colores pastel. Es un excelente ejemplo del barroco napolitano. A mediados del siglo 19, se produjo un misterioso derrumbe. La capilla fue desacralizada y convertida en museo. Las esculturas permiten investigar acerca de la anatomía humana. Gracias a los detalles que ofrecen sobre el cuerpo, reflejando fielmente cada gramo de piel y huesos. Hasta el punto de que nos hace creer que el frío mármol, podría ser carne tierna. Otra figura clave es la estatua de la Modestia, representada como Isis, una figura fundamental en la ciencia iniciática. Esta capilla fue un centro de reunión masónico. Durante el siglo 18 perteneció al alquimista, científico, inventor y nigromante Raimondo di Sangro, el Príncipe de Sansevero. En el centro de la capilla, en el lugar de honor, se encuentra el Cristo Velado. Lo esculpió Giuseppe Sanmartino en 1753. El propio Príncipe de Sansevero le encargó a este escultor una estatua de mármol de tamaño natural que representase a Jesucristo muerto…cubierto por un sudario transparente…pero que estuviese tallado en el mismo bloque que la estatua. Más que un encargo, fue todo un reto para desconcertar al escultor. Ya que parecía imposible convertir el mármol en un velo de aspecto suave. Sin embargo, el noble italiano se asombró al ver que su encargo se cumplió hasta el más mínimo detalle. Ese Cristo tumbado sobre dos almohadas, que parece traspasar el velo. No tardó en circular el rumor de que el velo era, en realidad, tela calcificada, manipulada por di Sangro hasta cobrar el aspecto del mármol. Nadie comprendía que de un solo bloque pudiese rescatarse tanta finura. Pero basta con repasar visualmente la escultura, resbalando la mirada por sus costillas marcadas o sus rodillas para descubrir que lo que parecía imposible, se hizo realidad. La mano de Sanmartino fue capaz de acariciar el mármol hasta borrarlo. Esa es su magia en este Cristo Velado. La sala incluye otras estatuas que representan las Virtudes. Muchas de estas esculturas están dedicadas a las mujeres de la familia Sansevero. Esta obra adquirió fama inmediatamente, desde que fue colocada en la capilla. Entre los cientos de artistas, amantes del arte y visitantes ilustres, un tal Antonio Canova, quedó tan impresionado por esta escultura, que intentó comprarla, sin éxito. La ilusión de un velo transparente, que cubre el cuerpo de Cristo, revela toda su humanidad. La de un cuerpo traspasado, golpeado y apaleado. A sus pies, se encuentran los instrumentos de la Pasión: la corona de espinas, los clavos y una tenaza. Las heridas y la vena hinchada de la frente, evidentes bajo el velo, dan realismo a la obra. En resumen, este museo representa un viaje lleno de arte, belleza y leyendas.