Fly me to the moon La comedia que juega con el mito de que nunca viajamos a la luna
Sobre este episodio
Fly me to the moon La comedia que juega con el mito de que nunca viajamos a la luna La película Fly me to the moon está dirigida por Greg Berlanti. En su reparto estelar cuenta, entre otros, con Scarlett Johanson y Woody Harrelson. En su argumento pretende reabrir el debate sobre una de las conspiraciones más famosas de esa década. ¿Fuimos a la luna de verdad o fue todo un montaje? La trama se basa en la premisa de que el aterrizaje del Apolo 11 en 1969 tuvo un plan B, por si todo fallaba. Y consistió en rodar un montaje ficticio del que después surgieron todo tipo de teorías. Por supuesto, esta cinta lo presenta todo con un enfoque irreverente y satírico. En tono de comedia. Sus guionistas aprovechan esta teoría de la conspiración como base para hilar la acción de la película. Muchos conspiradores creen que fue Stanley Kubrick el encargado de filmar un falso aterrizaje en la luna desde un estudio de Hollywood. Hubo un despliegue de más de 400.000 ingenieros, técnicos y científicos. Tres hombres aislados de cualquier forma de vida terrestre durante 22 horas. Y una retransmisión seguida por millones de personas en todo el planeta. Aun así, bastantes cuestionan la llegada del ser humano a la luna. Bill Kaysing escribió un libro en 1976 que despertó un debate mundial sobre la misión del Apolo. Y centro sus críticas en que la Nasa aún carecía de la tecnología necesaria para lograr semejante hito. Como los insuficientes motores del cohete Saturno cinco. O el accidente del transbordador Challenger, en el que murieron los tres astronautas que lo tripulaban en 1967. Según la teoría de la conspiración del autor, fue un asesinato planificado para que no revelasen el secreto de la falsa filmación. Otros escépticos se sumaron con libros, documentales y bulos que negaban la hazaña. En 2002 Kubrick estrenó Operación Luna. Un falso documental. El cineasta aseguró que la propia Nasa había contactado con él para encargarle una producción similar para la misión del Apolo 11. Lo cierto es que en 1969 era más lógico ir a la luna que crear un montaje creíble sobre este acontecimiento. El vacío no podía recrearse en un plató de entonces. Ni tampoco la gravedad lunar. Algunos escépticos dijeron que la bandera no debería ondear en la luna. Lo que pasó realmente es que la tela de la bandera se hizo para poder darle forma. Así no se caería y no perdería lustre. La mayor prueba de que sí que pasó de verdad es que los soviéticos nunca afirmaron lo contrario. Y eran los mayores interesados en demostrar que todo era propaganda norteamericana. Sesenta años más tarde la batalla sigue siendo la misma: las fake news y las conspiraciones virales. En torno al 25 por cien de la población de Estados Unidos y Reino Unido no cree que pisamos la luna. Y este porcentaje aumenta en otros países. La única forma de combatir la desinformación es a través de la educación, la información y la divulgación científica. En definitiva, es una película para comer palomitas y para reírse de esta falsa conspiración.