Liopleurodon el torpedo jurásico de los mares
Sobre este episodio
Liopleurodon el torpedo jurásico de los mares — Cuando pensamos en los grandes monstruos de los océanos prehistóricos, casi toda la fama se la lleva el megalodón. — Pero más de 100 millones de años antes, el Jurásico ya tenía a su propia pesadilla. — El Liopleurodon. — No era un dinosaurio marino. — Era un pliosaurio. — Un reptil preparado para localizar, acelerar, morder y terminar rápidamente el trabajo. — Durante años algunos documentales exageraron brutalmente su tamaño. — Llegaron a mostrarlo con unos 25 metros y más de 100 toneladas. — La evidencia actual sitúa a los ejemplares mejor conocidos alrededor de los 6 o 7 metros. — Y eso no lo hace menos impresionante. — Lo hace real. — Vivió hace aproximadamente hace 160 millones de años en los mares jurásicos de la actual Europa. — Su cuerpo tenía cuatro enormes aletas. — Dos delanteras y dos traseras. — Funcionaban casi como unas alas bajo el agua. — Su gran ventaja no era la de perseguir a su presa durante kilómetros. — Fue la de acelerar de golpe. — Imagina varias toneladas de reptil ocultas en aguas oscuras. — Pasa un ictiosaurio. — Un plesiosaurio. — Y entonces el Liopleurodon sale disparado. — Como un auténtico torpedo biológico. — Delante tenía una cabeza enorme. — Su cráneo podía representar aproximadamente una cuarta parte del cuerpo. — Sus dientes cónicos no cortaban como los de un tiburón. — Penetraban. — Sujetaban. — E impedían escapar. — Era un depredador preparado para atacar a otros grandes animales marinos. — Un cazador de monstruos rodeado de monstruos. — El megalodón fue mucho mayor. — El Mosasaurus también alcanzó tamaños superiores. — Pero ninguno convivió con el Liopleurodon. — Los tres pertenecieron a épocas distintas. — Tres superdepredadores. — Tres diseños diferentes. — El Liopleurodon podía detectar rastros químicos en el agua. — Algo muy útil en unos mares turbios y con poca visibilidad. — Tú quizá no podías verlo. — Pero él podía encontrarte. — Y ahí está la verdadera clave. — Un depredador no necesita ser el más grande. — Necesita estar perfectamente adaptado a sus presas. — Este fiera era musculoso, hidrodinámico, rápido en distancias cortas y estaba armado con una cabeza descomunal. — No era el monstruo imposible de 25 metros que nos vendió la televisión. — Era algo bastante mejor. — Era real. — Mucho antes del megalodón. — Y mucho antes del Mosasaurus. — Los mares jurásicos ya tenían a su propia pesadilla. — No necesitaba medir veinte metros. — Tan solo esperaba a que cometieras un error. — Entrar en su zona de ataque.