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Para qué Vives 4 - El Mundo Decidió Adquirir

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EL MUNDO DECIDIÓ ADQUIRIR. Ver artículo escrito completo en mi blog: https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/04/17/para-que-vives-4/ ¿Si sabiduría te falta, qué adquiriste? ¿Si sabiduría adquiriste, qué te falta? ¿La mente a favor del cuerpo? O ¿El cuerpo a favor de la mente? Se trata de demostrar cómo en vez de estar persiguiendo la felicidad estamos es persiguiendo la angustia, la insatisfacción, la frustración, la infelicidad; y todo por falta de definiciones claras. Por falta de sabiduría. Por ignorancia. Por desvirtuar el sentido de la lucha en esta vida y por no luchar contra lo que es obligatorio luchar. Lo explica el mismo TALMUD y se verifica en nuestra realidad: Una persona que produce algo en 50 y lo quiere vender en 100, si lo vende en 70, no ganó 20, sino que perdió 30. Ya se dijo: Esta actitud “positiva” en dónde el resultado final se asume como “pérdida”, no sólamente es incoherente sino que nos aleja de la felicidad. ¿Y por que nos alejamos de la felicidad? Sencillamente porque la persona que no ve lo que obtiene, sino lo que deja de obtener, todo le sabe amargo. Desde este punto de vista, el que está viendo lo que no tiene es infeliz, por consiguiente es POBRE. Constantemente estará angustiado preguntándose qué habría ganado si hubiera hecho ésto o lo otro; ¿por qué no vendí, por qué no compré, por qué no guardé más, por qué no le dije, por qué no aproveche la oportunidad, por qué? ¿por qué? ¿por qué? etc, etc. Este tipo de persona estará constantemente haciendo cuentas de lo que está dejando ganar. Sólo verá lo que le falta, lo que NO tiene y será infeliz. Sólo verá problemas a causa de su infelicidad y por consiguiente NO le servirá nada. Bien dice el TALMUD: La persona siempre tiene la mitad de lo que quiere; y muere con menos de la mitad de lo que quiere. Dicho en otras palabras: Si alguién quiere 400, tiene 200; si obtiene 400, quiere 800; si obtiene 800, quiere 1600; y así sucesivamente. Y entonces, ¿por qué el párrafo termina diciendo que muere con menos de la mitad de lo que quiere? Precisamente para resaltar ésta realidad de éste tipo de ambición en el ser humano y su relacion con los conceptos de riqueza y pobreza. ¿Será qué alguién sinceramente está en capacidad de negar esta realidad? Se ve por todos lados. Nunca nadie esta conforme. Y la relación matemática exacta entre el verdadero deseo interno de la persona y sus posesiones es la que cita el TALMUD. Se distorsiona la ambición y se nos vende la idea que precisamente ésta es la motivación de la vida… “El motor de la vida” (producir, producir y producir), como si ese fuese el propósito de la existencia. ¿Acaso ese es el propósito de la vida? ¿Se puede saber cuál es es propósito de la existencia y su comprobación?… Respuesta: Absolutamente SI y de formas irrebatibles. La ignorancia jamás podrá verlo y mucho menos cuando se está capturado a la esclavitud materialista. La CONFORMIDAD material se asociará a MEDIOCRIDAD y carencia de espíritu, haciendo de la INCONFORMIDAD material un IDEAL, una META más en nuestras vidas, sin pensar en las consecuencias del real significado de dicho concepto. Por eso todo el mundo está dispuesto a vender su alma al “diablo”. Si no me cree, mire las agendas a partir del coronavirus (y desde siempre) que están sobre nosotros, literalmente para asesinarnos; y todo porque todos tienen precio. Todos se dejan sobornar directa o indirectamente. Todo es corrupción (periodistas, médicos, gerentes, empresarios, gobernantes, empleados que defienden su “puesto”, etc, etc). Todos tienen miedo de perder y todos quieren más… “Divino el panorama”. Y tenemos el cinismo de quejarnos por nuestra situación. Ja. Dicen los “jajamim” (sabios de Israel): La gran mayoría de las personas se fijan en lo que NO tienen porque no valoran lo que tienen, y NO valoran lo que tienen porque nunca dejaron de tenerlo. Esto es ambición negátiva; ambición que NO deja alegrar al corazón. Ambición de acumulación de bienes; ambición de poder; ambición de honor; ambición egoísta de satisfacción. Será por ésto que el mundo entero, sumido en la angustia (sin siquiera saberlo), está en la constante búsqueda del placer y la distracción por medio de estimulantes y narcóticos de todo tipo, para así escaparse de sí mismos y de su realidad interna que sólo les brinda insatisfacción. Sólo se busca evasión de la realidad personal (y externa también) a través del entretenimiento, el trabajo, la acumulación, sensaciones extremas, viajes, drogas, “sexo y rock and roll”. No estoy haciendo descalificaciones persé (todo es válido bien conectado). Para afrontar estas realidades, deberá primero entender adecuadamente las definiciones de PLACER y SATISFACCIÓN en toda su dimension verdaderamente trascendente. De hecho, el objetivo PRIMORDIAL de la creación y de DIOS para con el hombre, es el PLACER. Pero primero habrá que hacer todo el recorrido necesario para entender ¿QUÉ ES placer? Así todo y resumiendo el contexto del materialismo y sus consecuencias, lo anterior lo resume en una sola frase el TALMUD: ¿Si adquiriste inteligencia, que te falta? ¿Si inteligencia te falta, que adquiriste? O dicho de otra forma: ¿Si sabiduría adquiriste que te falta? ¿Si sabiduría te falta, que adquiriste? Sinceramente NO se puede negar que el mundo entero se encuentra sumido en una carrera materialista de acumulación, crecimiento y depredación. Y tristemente esto nos lo inculcan como un ideal. Lo llamamos PROSPERIDAD. Y de nuevo aclaró; hay una prosperidad positiva y una prosperidad negátiva. La positiva viene del conocimiento de Dios; la prosperidad negátiva es la que proviene de nuestros cálculos egoístas; la que nos venden los paradigmas de nuestra realidad y el mundo desde siempre. La pregunta clave es ¿Quién agendó esta distorsión? ¿De dónde salió? ¿Detrás de qué van nuestros esfuerzos y uso de nuestro tiempo? Respuesta: De la adquisición materialista. Detrás de casa, carro, cuenta bancaria, ahorros, bienes, posesiones, activos, empresas, reconocimiento, poder, honor, etc, etc. Parece la repetidora de la repetidora; pero es necesario repetirlo cada vez que sea necesario. Bien dice la canción: Amigo cuánto tienes, cuánto vales. Brindemos por la vida. Y el TALMUD dijo: Si Sabiduría te falta, ¿qué adquiriste? El mundo entero decidió ADQUIRIR lo que más pueda. Adquirir, adquirir, adquirir bienes materiales. Se ahorra para asegurar la vejez. Adquiero seguridad financiera por medio de la acumulación, por medio de la adquisición. Se debe asegurar la vivienda, luego debo adquirir otra casa. Dos casas, tres casas, cuatro casas. O mejor, ser un magnate de la vivienda. Mejor vivir de la renta. Mejor adquiero seguridad por medio de inversiones, de bienes, de dinero, de bonos, de lotes de engorde, de acaparamiento. Adquiero seguridad por medio de cualquier medio material que evite tenga que llegar a sentir algun día la angustia de enfrentarme a la incertidumbre de no saber a que le voy a echar mano para suplir mis necesidades, ya sean estas básicas, o peor aun, las necesidades generadas por mi corrupta e ilícita ambición. Pretendo adquirir seguridad en todos los aspectos de mi vida. Y pienso que puedo adquirirla materialmente. Inclusive la salud. Adquiero un seguro de salud, que más bien debería llamarse un seguro de enfermedad. Adquiero un seguro de vida, que más bien deberia llamarse seguro de muerte. ¿Como los adquiero? Respuesta: Pagando dinero por ellos. ¿Es acaso lógico pensar que la vida y la salud se compran con dinero? Este tema deberá profundizarse después. Y yo pregunto: ¿Es acaso lógico lo anterior? Respuesta: Completamente NO. Si fúese lógico, tendría que enloquecerme de angustia al NO poder controlar materialmente la certidumbre de mi existencia misma. ¿Quién acaso puede afirmar que VIVE o ESTA VIVO por su propio control? Si asi fuese, NO existiría la muerte. Y sin embargo, ésta nos llega a todos de manera impredecible. Y cuando llega, NADIE ESCAPA. Nuestra vida misma, el misterio del por qué estamos vivos, el secreto del por qué nos levantamos por la mañana con vida nuevamente, está por fuera de nuestro control. Y sin embargo, todos lo damos por sentado. Muy pocas personas en el mundo realmente se angustian por NO SABER si manaña se van a levantar o NO. Muy en el fondo, todos sabemos que es una MILAGRO que estemos vivos; que es un REGALO. Que el milagro de la vida es una dadiva continua y misericordiosa. Que la mayoría de los días de nuestras vidas “alguién” nos va a dar la vida. Y NO nos angustiamos por eso. Simplemente lo sabemos. No obstante, el hecho de perder el rumbo en nuestras vidas, dedicados al negocio de la adquisición material, nos lleva a desperdiciar el uso de nuestra mente y pensar de manera incoherente de manera usual y constante. O ¿cómo se explica, que a pesar de lo irrefutable del anterior párrafo, el cual es evidente a la vista de todo el mundo, el común denominador de la gente viva preocupada por los medios que le aseguren su futuro en la vejez, cuando ni siquiera tienen la certeza de que manaña amanezcan vivos? Llega un senor y le pregunta a su guía espíritual: Estoy preocupado con mi futuro. Tengo 50 años y vivo sólo de mi empleo. No he podido ahorrar nada hasta ahora, y me preocupa pensar ¿qué va a pasar conmigo cuando tenga 70 años y ya no tenga fuerzas para trabajar o no tenga empleo? Y su guía le responde: De que te preocupas; quién dijo que vas a vivir hasta los 70 años. El señor le responde inmediatamentea su guía: por favor, ¿por qué me echa maldiciones? Y le vuelven a responder: El mismo Dios que te da la vida todos los días, te va a dar el sustento cuando llegues a los 70 años. Por supuesto, lo anterior es completamente cierto, sí y solo SI, el libre albedrio del senor de 50 años del ejemplo, NO estropea de forma crucial el plan o “paquete” que el “CIELO” o el mismo DIOS le haya destinado. Ahora bien; no descontextualizar. NO significan las anteriores explicaciones, que se quiera dar a entender que el ahorro y la previsión son actividades indeseables, y que la imprevision y la irresponsabilidad sea la norma a seguir. De ninguna manera. La misma Toráh no acredita, ni atestigua dicha conclusión de ninguna manera. Claro que SI es licito ahorrar; y además obligatorio. Claro que hay que ser previsivo; y además obligatorio. Claro que debemos usar y beneficiarnos de lo material; y además obligatorio. Lo que NO se debe hacer, es corromper y desvirtuar estos conceptos. Nuestras vidas deben ser responsables. Y la mejor manera de alcanzar esta responsabilidad, es sabiendo qué es lo que nos corresponde hacer. Como un empleado en una compañía. La única forma de garantizar que un empleado en su empresa cumpla bien con su trabajo, es indicándole cuáles son sus funciones. Qué es lo que se espera de él. Cuáles son sus responsabilidades. Esto sólo se puede lograr si obtiene la inducción adecuada, o si estudia bien su contrato de trabajo. En el caso de nuestras vidas, esto sólo podremos obtenerlo por medio del estudio de la TORÁH. Hay que saber que la Vida y el mismo cosmos NO es en blanco y negro. Es SABIDURÍA, es DIALÉCTICA a prueba en cada instante de la marcha del tiempo. La Vida NO se puede reducir a recetas mágicas, ilusionismo, romanticismo, fantasía o conveniencias. La LEY DIVINA no se modifica por nuestra voluntad, nuestra imaginación o nuestras justificaciones. La LEY es la que es, nos guste o NO nos guste. Es así, que el mundo entero decidió ADQUIRIR. ¿Alguien lo puede negar? Entonces, según la sentencia Talmudica ¿qué le falta al MUNDO? Respuesta: SABIDURÍA. El mundo decidio cambiar la sabiduría por las adquisiciones. ¿Y que obtuvo? ¿Prosperidad? ¿Crecimiento? ¿Acaso felicidad? Respuesta: Obtuvo sólo esclavitud, angustia, infelicidad y una gran cantidad de bienes materiales que el polvo y la polilla consumen. Cuando la persona ve lo que le falta es infeliz; y éste tipo de persona, ni siquiera cuando ve lo que tiene es feliz. Pobre es el que le falta, RICO es el que NO le falta. El que está vacío por dentro, nada le alcanza; el que está lleno, nada le falta. La angustia NO es consecuencia de los problemas; Los problemas son consecuencia de la angustia. A una persona angustiada no le sirve nada; Una persona feliz no necesita de nada; Una persona feliz no hace maldad. El que ve sólo lo que tiene es feliz; el que ve sólo lo que le falta es infeliz. Rico es el que necesita menos dinero para ser feliz. Pobre es el que necesita más. Dice la Guemará: Todo el que tiene un empleado, tiene un patrón. Y dice el Pirke Abot: A más bienes más preocupaciones. Pobre de aquél que necesita 4 millones de dólares para ser feliz. El que necesita una fortuna de 5 millones de dólares para ser feliz, está a una distancia de 5 millones de dólares para ser feliz. Esta persona estará más lejos de la felicidad que aquél que necesita 4 millones; y éste estará más lejos que el que necesita 2 millones. Y así sucesivamente todos estarán alejados de la felicidad en la medida de su deseo insatisfecho. Habría qué preguntarse a cuánta distancia nos encontramos de la felicidad. ¿A la distancia de un apartamento? ¿De un carro? ¿Y qué pasa con el que NO esta distanciado? ¿Realmente se puede afirmar que dicha persona NO necesita nada? Es obvio que el ser humano necesita de manera constante requerimientos materiales para su sustento. Empezando por la comida, 3 veces al día por lo menos; necesita ropa, vivienda, muebles, etc, etc. De manera que es claro que la referencia de estar a una distancia de CERO de la felicidad en dónde NO se necesita nada, NO se asocia a una vida llena de privaciones de las necesidades básicas de la vida. Tampoco presupone una existencia marginal, ni de miseria; ni mucho menos excluye una vida de abundancia y riqueza material. Nada de eso. El TALMUD pregunta: ¿Quién es FELIZ? Y el mismo TALMUD responde: FELIZ es el que está conforme con su porción. Estar a una distancia CERO de la felicidad significa estar CONFORME CON SU PORCIÓN. Léase bien; NO dice ser conformista. NO dice estar resignado. NO dice ser un mediocre. NO dice vivir en la miseria. NO dice ser perezoso. NO dice llenarse de privaciones. NO dice aceptar la imperfeccion. NO dice renunciar a lo material. No dice vivir en aislamiento. No dice volverse un monje. NO dice buscar el nirvana. NO dice escaparse de la realidad. NO dice desconectarse del mundo. NO dice desdeñar los bienes materiales. NO dice despreciar el dinero. NO dice renunciar a los placeres físicos. NO dice muchas cosas realmente. Dice: Estar conforme CON SU PORCIÓN. Esta definición presupone una porción que ya se nos ha adjudicado. Es una repartición de bienes dada por el DUEÑO, por el CREADOR de todas las cosas. De hecho es una definición tan lógica, que es imposible pensar en otra opción de diseño material del mundo, una vez se ha entendido. Es un tema que por el momento nos servirá de apoyo para entender el concepto de felicidad que se quiere transmitir y su relación con la sentencia del Rey Salomon sobre quién es rico y quién es pobre. CÓMO, CUÁNDO y DÓNDE se nos da la porción, los mecánismos de funcionamiento, prerequisitos, concesiones, amparos, jurisprudencia, el significado del QUÉ es la porción y sus relaciones con el destino y el libre albedrío, como ya se dijo, está explicado en el TALMUD y en las obras posteriores de legado de los sabios de Israel. Lo relevante para resaltar con el tema en discusión es preguntar: ¿CUÁL es la porción que nos corresponde? ¿Cuál es la porción? que nos fue asignada para NO errar en nuestras definiciones de aspiraciones materialistas. ¿Quiere acaso decir lo anterior que SI debemos tener ambiciones materiales? La respuesta es NO. Entonces, ¿qué se quiere dar a entender? Respuesta: Se quiere dar a entender anhelo y deseo de obtener lo que SI nos fue asignado materialmente; de cumplir con lo requerido para COBRAR el cheque a nuestro nombre. El PLAN DIVINO incluye este aspecto. Es diferente a la ambición material. Y su principal diferencia estriba en que la ambición material corre por nuestra propia cuenta, parte de nuestra iniciativa, cuando NO debería. Lo que SI avala la TORÁ es ir en pos de lo que YA nos fue adjudicado LICITAMENTE. El esfuerzo requerido para cobrar el cheque, no sólo nos ayuda a ver la bondad de Hashem y probar nuestra FE, sino que también trae implícitamente enseñanzas y retos con los cuáles podemos ganar méritos de recompensa para obtener, tanto en este mundo, como en el venidero principalmente. Como dice la Toráh, “no dependen de tí los resultados, pero no puedes renunciar al esfuerzo”. Valga la pena resaltar aquí enfáticamente que “la ambición espiritual y del conocimiento de Dios”, si que es una obligación gigantesca. Se podría decir que NO hay límites para la ambición del conocimiento de Dios, pero no me atrevo a concluir afirmativamente, ni tampoco a negarlo. La misma biblia establece que las cosas reveladas son para nosotros y las ocultas son exclusivas y le pertenecen a Dios. Sin embargo, ésta bien podría ser otra de las miles de dialécticas bíblicas (contradictorias en apariencia). Sería muy extenso explicarlo y no es el propósito ahora. Desde esta perspectiva de diferenciaciones conceptuales, la ambición material unilateral por nuestra parte, NO es lícita y presupone una especie de rebeldía a la VOLUNTAD DIVINA, en donde YO DEFINO lo que quiero o lo que me merezco. Es decir, la rebeldía con Dios establece que lo que yo consigo es porque lo luché y me lo gané. NO le debo nada a nadie. Es mío y punto. NO tengo porque agradecer a nadie. Ni siquiera a DIOS. Es como si una máquina prediseñada para funcionar bajo variables técnicas precisas, tratase de cambiar sus especificaciones técnicas de fabricación. Es imposible. Fue su constructor y diseñador quién le definió de antemano sus especificaciones de funcionamiento. Por supuesto, el hombre como creación suprema de Dios no tiene esta limitación del ejemplo anterior. Presupone toda la grandeza de la bondad infinita de nuestro creador…. pero hay procesos de inicio que cumplir. Y estos procesos nos son impuestos en éste mundo; la étapa de la rectificación y del trabajo por la perfección. El “mundo” o era creacional que vivimos actualmente desde hace 15.000 millones de años… tema para estudiar de tamaño colosal, pero aún así accesible. Las respuestas están escondidas y reveladas en la Biblia literal (habrá que esforzarse mucho para encontrar dicha cosmología… Y no es especulación). En contraste, las aspiraciones materiales definidas lícitas por la TORÁ son aquellas que se aceptan como un regalo, una dádiva, un prediseño de funcionamiento, y como tal se agradece. Se sabe que NO se obtuvo por mérito propio, ni que corresponde a una ganacia proveniente de mi esfuerzo (aunque mi esfuerzo es requerido y obligado). Por tal motivo no constituye motivo de orgullo y vanagloria; y por el contrario el que está en deuda con DIOS soy yo. Tal y como se evidencia con el cuerpo y la salud. Sólo puedo llegar a lo máximo que mi genética ya ha definido. Puedo ser peor, claro que si; pero nunca mejor en dichos aspectos. Puedo deteriorar mi salud por mi propia voluntad, puedo ser desnutrido por razones ajenas de diseño, de DIOS, puedo no crecer hasta la estatura máxima que mis genes tenían posibilidad de hacerme crecer, pero nunca seré lo que mi código genético no tiene escrito. Notable ver como las agendas del Nuevo Orden Mundial (alienigenas) transhumanistas, borg (inteligencia artificial), genéticas, de superhumanos, cruces y demás (Xman, los superheroes, hombre araña, etc), se ejecutan de muchas formas y se nos muestran como realidades futuras (que no es así). Estas realidades son ancestrales y son parte de las agendas de civilizaciones en “rebelión” del conflicto cósmico de nuestra era actual. Prosiguiendo y aterrizando el tema a nuestras cotidianidades aceptables y conocidas, que no se confundan los anteriores enunciados con las opciones que hoy día se encuentran en el mercado de uso de prótesis artificiales, operaciones, cirugías, e inclusive manipulacion genética, etc. Todo lo que es artificial, y como sustituto de lo natural siempre será imperfecto. Hay que acordarse, que NO podemos ser mas inteligentes que quién nos dió la inteligencia y que todos los cálculos por fuera de la Voluntad Divina siempre van en decadencia Ahora surge otra pregunta. La maldad se sacia de lo regalado, lo gratis y lo fácil; entonces, ¿qué interpretacion se le debe dar al planteamiento Talmudico de que “sólo es feliz aquél conforme con su porción”, la cual es REGALADA? Es más, no sólo la porción de cada uno es previamente definida antes de nacer, sino que TODO adicionalmente es gratis. Alguien podra refutar: ¿Gratis? Si nada es gratis en este mundo. Todo toca pagarlo. Nadie regala nada. La comida toca comprarla. El agua, la vivienda, la ropa, el transporte, el entretenimiento, la educación, los servicios públicos, los recursos necesarios para vivir y todo el consumismo que se nos vende toca pagarlo. El que no tenga cómo comprar, perfectamente se puede morir de hambre. Así que aquí no hay nada gratis. Y es cierto. Desde el marco de referencia administrativo del cual el hombre es responsable, así es. Pero NO nos confundamos; la autoridad adminsitrativa del hombre es delegada. No es ganada, ni mucho menos privilegiada por derecho propio. Y que ni se nos pase por la cabeza pensar que es una casualidad del azar acorde a teorías darwinistas. Si el administrador es incompetente o ladrón, no significa que el dueño o el inversionista sea necesariamente el culpable de la malversacion de fondos y/o de los desajustes del sistema. Lo que el hombre como género administra es completamente regalado. No obstante y de acuerdo a la LEY DIVINA, es al mismo hombre quién le compete la administracion de recursos bajo una regulacion y exigencia predeterminada. Y es precisamente bajo esta regulación, revelada en la TORÁH, que lo regalado deja de ser fuente de maldad y se convierte en herramienta de superación, mérito y recompensa. Sólo por medio del estudio de la TORÁH se podrá saber cómo convertir lo regalado en una adquisición ganada, incluyendo hasta el mismo aire que respiramos. Que todo se nos da, no significa que todo nos pertenece. Que lo que se nos destina como recurso material sea predefinido y regalado, no significa que no tengamos responsabilidad de su uso. No significa que no exista un procedimiento de cobro. No significa que nos va a llegar a nuestro regazo quedándonos sentados. Mucho menos significa que no existan verdaderas metas que deban ser conquistadas de manera lícita y que SI debamos AMBICIONAR conquistarlas, dado que éstas si que NO son regaladas y constituyen un propósito de la Creación. Realmente se entendería mejor el concepto de la PORCIÓN que nos corresponde con la palabra Préstamo de dotación. Sin embargo, NO es el término preciso para denotar la realidad de la Voluntad Divina. Si fuese prestado, tendríamos que devolverla, y éste no es el caso. Lo que debemos hacer es cobrar nuestra porción y usarla lícitamente como herramienta para dirigir nuestros esfuerzos en la consecución de lo que verdaderamente NO TENEMOS y SI debemos obtener. Mi PORCION, son mis recursos. Los recursos que se me asignan para poder vivir y dedicar mi esfuerzo en la búsqueda de Dios y rectificación de mi esencia caída (entre otros propósitos trascendentales). Como cuando entro a trabajar en una empresa y se me entrega la dotación asignada. Ver texto completo en siguiente link: https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/04/17/para-que-vives-4/ Escrito y elaborado por David Saportas davidsaportasl@yahoo.com

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