Requisitos Primarios para Entender la Biblia
Sobre este episodio
Requisitos Primarios para Entender la Biblia Es importante y por sobre todo fundamental acotar sobre lo que significa entender cada palabra, cada letra, cada sentencia, cada narrativa de la Torá escrita asociada a la Torá oral en sus diferentes dimensiones secretas, ya sea con el Talmud, el Zohar, la Kabbalá, etc. Se hace imprescindible saber que hay un conocimiento oculto que nos es exigido descifrar y accesar. Y esta es una obligación para toda existencia que se corresponda con los propósitos del Creador con Su Creación llamada Adán arquetipo celestial a “imagen y semejanza” de Dios. Esto significa que hay que adquirir el significado de la palabra oculta (nacer de nuevo)… Y esto es lo opuesto a lo que buscan las ciencias esotéricas tipo gnosticismo y demás similares, no obstante compartan algunos de los mismos ladrillos constructivos. No sólo se trata de superar y entender los propósitos sensoriales de nuestra existencia, no sólo de escapar y dominar dichos aspectos, rectificarlos, sino de entender y asimilar el compromiso de lo que se espera seamos a “imagen y semejanza”. No se confunda… es lo opuesto a la argumentación satánica que es infinita en seducciones. No se imagine que usted es o puede ser Dios, dadas sus actuales premisas de percepción y entendimiento disociadas del conocimiento de la Torá. Ni tampoco se imagine que se trata de vivencias color rosa carentes de sentido trascendente e imaginativas. La mayoría juegan a la religión e imaginación. ¿Podrían acaso explicar la realidad y la vida sin doctrina y de formas contundentes? Ni la doctrina religiosa, ni el dogmatismo, ni el secularismo, ni el humanismo, ni las ciencias explican nada. No pueden explicar nada, ni saben explicar nada. Si… Ni siquiera las ciencias exactas. No es especulación; lo he explicado en mis blogs. Nadie quiere hacer el trabajo por el cual se nos dio un cerebro e inteligencia que nos separa abismalmente de los animales (por preciosos que sean). Todo se ha distorsionado de formas agendadas. Y una de dichas agendas es destruir a la revelación divina y a sus depositarios originales (Torá y Judaísmo real). Nuestras interpretaciones literales de la realidad, así como nuestras limitadas capacidades para escapar de las apreciaciones y deducciones de entendimiento de la realidad en blanco y negro que nos encarcelan en visiones sólidas, inflexibles y estrictas por exclusión (si no es blanco es negro), nos posicionan en estados de vida prácticamente zombies. Atrapados en las limitaciones de la forma, en la biblia se dice que estamos muertos y debemos nacer de nuevo. No ver las verdades dialécticas y a la misma vez absolutas de nuestras propias vidas y todo lo que nos rodea de forma dual, nos entierra en confusión y caos. Por ello se requiere la Torá como antídoto. Por eso se requiere un nuevo entendimiento de la existencia. Y este lo proporciona exclusivamente el conocimiento de la Torá. Entender el lenguaje de las escrituras requiere del más alto conocimiento. Cuando la Biblia hace referencia a “sabios e inteligentes” y se critica la “erudición” de este mundo, se hace con referencia al conocimiento y adhesión de la mentira a las presunciones de entendimiento de la realidad de nuestras percepciones físicas y paradigmas de todo tipo de nuestra existencia disociados de la Torá (ejemplo la ciencia); se refiere al consentimiento de la mentira como si fuese la verdad; se alude al conocimiento superficial de este mundo sustentado en las causas y efectos exclusivamente, y más aún cuando dicho conocimiento proviene de justificativos de corrupción; se refiere a lo que se enseña y concluye con los sentidos en este mundo, tal cual usted lo está haciendo. Jamás se refiere al conocimiento de la Torá. Eso sería una blasfemia completa. La Torá es el «árbol de vida» para quienes se acercan a ella. Por ejemplo… Cuando se habla de “niños” se habla de forma codificada de aspectos existenciales de alguien que está recién nacido cambiando su software de entendimiento del mundo; de alguien que está escapando de la impureza; de conceptos sublimes que quien es ajeno a la sabiduría de la Torá jamás podrá acceder por su imaginación, siendo “un supuesto sabio en la mentira” de este mundo (disociado de la revelación divina requisito eterno). Es que la Torá es un idioma y un chip completamente diferente a lo que nos define en esta realidad. De ahí la necesidad de “nacer de nuevo” (y por favor no interprete literalmente la mención del idioma). Es otro entendimiento. De ahí las referencias infantiles. Otro ejemplo de los miles y miles que tocaría explicar… La mención de «piedra» en la biblia tiene como toda palabra de la Torá, asociaciones y significados escondidos arquetípicos. Uno de ellos hace referencia a los aspectos rígidos de nuestras percepciones sensoriales, intelectuales, emocionales y materialistas. Nuestras interpretaciones literales de la realidad, así como nuestras limitadas capacidades para escapar de las apreciaciones y deducciones de entendimiento de la realidad en blanco y negro que nos encarcelan en visiones sólidas, inflexibles y estrictas por exclusión (si no es blanco es negro), nos posicionan en estados de vida prácticamente zombies. En la biblia se dice que estamos muertos y debemos «nacer de nuevo». No ver las verdades dialécticas y a la misma vez absolutas de nuestras propias vidas y todo lo que nos rodea de forma dual, nos entierra en confusión y caos. Por ello se requiere la Torá como antídoto. Por eso se requiere un nuevo entendimiento de la existencia. Y este lo proporciona el conocimiento de la Torá. Sin este entendimiento nuestro corazón es de «piedra». Descalificar a los sabios sin entender lo anterior es sólo un signo más de dicha condición de muerte. Lo que se descalifica en las escrituras precisamente es la ausencia del conocimiento de la Torá (árbol de vida para quienes se allegan a ella) que evidencia que se está atrapado en la ilusión del mundo material, carente de los principios morales y entendimientos dialéctico de interpretación de todo lo existente con un conocimiento de “abajo”, el de este mundo, el de las ciencias que pretenden explicar todo por análisis de la causa y efecto exclusivamente, por la prueba del laboratorio, por el que diagnostica con evidencias de la medición y lo establece como ley natural, por el que concluye con la antropología, con la sociología, con la filosofía, etc, desconociendo que todo tiene su origen en los mundos espirituales como predefinición conceptual de toda la creación. Por ello la Torá son los planos de la creación. Se entiende que son los plano de absolutamente todo con la PALABRA DIVINA y no con imágenes. Entender con las evidencias del mundo de las formas y las imágenes es estar inmerso en la idolatría. Por eso siempre se menciona que los ídolos son de piedra; que las tablas de la LEY que se entregaron por Moshé en el monte Sinaí fueron las segundas tablas… y eran de piedra (todo el evento debido al pecado del becerro de oro). Sin conexión con la palabra, con la Torá, con el arca de salvación (la palabra) se tiene un corazón de «piedra», que llegará el momento de cambiar el corazón de «piedra» por uno de «carne», que a ello se le llama circuncidar el corazón, quitar la envoltura del prepucio. Circuncisión que significa quitar la envoltura que tapa nuestro núcleo, que nos va a permitir tener una visión espiritual REAL de la existencia. Ello es VIDA y no la ilusión que percibimos sensorialmente en blanco y negro con nuestras arrogantes percepciones de vida y conocimiento bano de lo que nos define y rodea. Así que asociar el conocimiento de la Tora como descalificativo de sabios no es más que (por ejemplo), una más de las miles de argumentaciones ignorantes antisemitas del cristianismo. ¿Y es que aún sabiendo y lo que acabo de mencionar, acaso se puede interpretar entendiendo infantilmente lo anterior como una metodología de estudio? De ninguna manera. Lo uno NO implica lo otro. Típica distorsión precisamente carente de entendimiento dialéctico y en exclusión blanco y negro que denota nuestra condición sin vida de mente y corazón. Es un involucramiento emocional infinitamente sentido con nuestra realidad; con lo cercano y lo lejano. Es sufrimiento y gemido al unísono con la creación. Explicar esto es demasiado extenso… Es una de las principales revelaciones de la Torá que decodifica nuestro compromiso de estar vivos aquí en el mundo de la dualidad y de la ilusión con todos sus conflictos de muerte. Sin este conocimiento estamos muertos. Es el mismo secreto de la existencia, del propósito de la Torá, del advenimiento del Mesías de Israel, de la muerte y resurrección, de la rectificación del mundo y de nuestros cuerpos, del conflicto cósmico, de retornar y sobrepasar la estatura de Adán del origen, del porque estamos vivos, del secreto del MUNDO VENIDERO, de la siembra y la cosecha, de la semilla que se planta en la oscuridad de este mundo, etc, etc. Los mandamientos no son algo que le convenga despreciar, ni simplificar. Si usted ambiciona entender a su manera infantil la revelación divina con sus propias definiciones de gracia y demás distorsiones cristianas y hasta judías religiosas (así se autodenominen jasídicos por ejemplo), no va jamás a entender de qué se trata su vida y la existencia. Para el actual estado de existencia caída en nuestra realidad del mundo de «Asiá» (nuestro mundo físico temporal conocido), Dios nos dio inteligencia para cambiar nuestra esencia. Nos dio una herramienta que es externa a nuestra esencia. No es la inteligencia angelical todopoderosa. No es una habilidad innata en el aspecto del reto a descifrar la realidad y cumplir con el reto de nuestra actual existencia. No es la inteligencia de la habilidad productiva. La inteligencia de la que estamos hablando es aquella que Dios nos da para que podamos entender las realidades superiores. La inteligencia que nos permite abordar estos temas tiene que ver con la voluntad y la pureza de corazón. La voluntad es la fuente de los pensamientos y no a la inversa. La mente no acepta de buen grado aquello que va en contra de la voluntad. Cuando la voluntad es incoherente con los pensamientos el resultado es el error. Es la manifestación de la incoherencia. La voluntad define los procesos de razonamientos en la mente y por consiguiente es la fuente de verdad y errores conceptuales en cada persona y no a la inversa. Es la fuente de SU VERDAD. Lo que acepta; así sea la mentira y el engaño. La voluntad individual es la fuente de los rasgos de carácter, buenos o malos, y éstos a su vez la fuente de los pensamientos y no a la inversa. Aquí encontramos que la voluntad define entonces también esa inteligencia externa moral de la que estamos hablando. Esta muy pequeña reseña de funcionamiento nos alcanza por bendición para bien y por maldición para mal. ¿De dónde vienen nuestros pensamientos y tendencias? Ojo… Todo viene de algún lado y por una razón. Todo su cuerpo y vivencia debe sintonizarse en todo sentido para ello (para el bien y para el mal). ¿Qué domina en usted? ¿La izquierda o la derecha? Todo influye… Todo. Por eso todo proceso de rectificación debe empezar en la voluntad. ¿Pero cómo podríamos dominar nuestra voluntad? Aquí es el punto de partida para invocar esa inteligencia que nos permite cuestionar de forma adecuada la existencia. No se trata de la habilidad intrínseca. Se trata de aquella que está por fuera de mí. Es la propia voluntad la que decide percibirse a sí misma de forma diferente a la egoísta o no. Se trata de conquistar la voluntad para empezar. Es decir, controlar los impulsos de la inclinación maléfica. Es la voluntad la que decide controlar los deseos y someterse a una obligación. Palabras estas no agradables a un mundo ávido de “libertad” o quizás más exactamente libertinaje. Conquistar la voluntad es romper con todo el sistema de creencias y adiestrarse en el carácter individual. Se trata de no esconder las fallas internas de la esencia y sacarlas a la luz para rectificarlas. Este proceso sin duda, será doloroso. No puede ser de otra forma. Lo inmediatamente anterior es una pequeña extracción de los muy extensos artículos que he escrito en mi blog recomendados que explican cuál es nuestro propósito aquí si no quiere un corazón de piedra y vivir. Son artículos extensos con argumentaciones contundentes. Quizás sea demasiado para usted. Le conviene entenderlos. Y de esto es precisamente de lo que se trata el Talmud. Es la metodología de rectificación de nuestra oscuridad y la enseñanza de aprender a PENSAR. Si, si… Ya sé que los cristianos argumentarán la gracia de “Jesús” y la Fe. Claro que Sí. La fe es prerrequisito fundamental. La Torá lo advierte en Habacuc y en muchos otros lados. Todos los sabios de Israel lo sentencian. El problema es que están a años luz de entender dichas sentencias bíblicas. Sí… La Fe y la Gracia son el fundamento de Toda la Torá. No las descalifique, descalificando la sabiduría de la Torá, ni la de los sabios de Israel con su antisemitismo. Explicar la verdadera Kabbalá judía es un tema imposible para ser tratado superficialmente. Lleva decenas de años. La guematría por ejemplo es una parte de la Kabbalá y se refiere exclusivamente al idioma hebreo. Se ha extrapolado el conteo numérico de la verdadera Kabbalá a otros idiomas como si fuese lo mismo numerología y Kabbalá. Se ven muchos canales dedicados a la impugnación satánica del judaísmo con supuestas “guematrías” hechas en idiomas diferentes al hebreo que revelan las intenciones del nuevo orden mundial; que revelan fechas, orígenes e incontables diatribas forzadas de acusaciones antisemitas. El conteo numerológico que se hace en otros idiomas no es Kabbalá. Hay muchos secretos en la verdadera guematría en HEBREO y técnicas que se asocian a la sabiduría sublime que revela las profundidades de la Torá. Eso no es magia como sí lo es la numerología. La hechicería existe y hay equivalencias espejo arriba y abajo. Es como el lenguaje. Puede maldecir o bendecir sin que ello califique al lenguaje. La equivalencia numérica entre Mashiaj y Najash (serpiente) existe en hebreo e implica muchos significados. Los conteos numéricos en otros idiomas son numerología y NO es kabbalá judía asociada a la Torá. Sin duda que habrán secretos de equivalencias numéricas en todos idiomas, pues todos nos son dados de otra dimensión. Cada idioma tiene sus secretos. El lenguaje de la creación es la lengua santa del HEBREO (Lashón HaKodesh). El uso de las palabras y símbolos asociados a las matemáticas es parte del sistema operativo de las leyes que rigen lo físico y lo invisible. Las huestes satánicas lo saben muy bien. Con ello crean hechizos planetarios que se traducen en programación tipo software sobre la matrix fundamental del mundo de Maljut (termino kabbalista para definir la realidad física en donde vivimos). Hay muchas más realidades, mundos y dimensiones. Estas huestes no tienen acceso a los mundos superiores y sólo pueden librar una guerra jurídica contra el cielo, en donde somos nosotros, como humanidad quienes les damos el permiso celestial para hacer lo que hacen debido a nuestras transgresiones y decisiones a favor del mal que elegimos con nuestro libre albedrío. Nosotros mismos retiramos nuestros ángeles protectores. Nosotros mismos nos abrimos a la infección demoniaca. Nosotros mismos nos aniquilamos con nuestra ignorancia y falta de consciencia en el discernimiento deficiente entre el bien del mal; con nuestra deficiencia de discernimiento entre el bien y mal, nuestro sistema inmunológico espiritual y global se destruye para que se manifieste en nosotros mismos la iniquidad y el «hombre de pecado». Destruimos nuestra protección angelical. Y esto es consecuencia de la bendición o la maldición que se deriva de su conocimiento divino o ausencia de él. La hechicería va dirigida a ello. Para que las huestes satánicas obtengan permiso. Se puede verificar en la Biblia cuando de manera reiterativa se sentencia “que se le dio autoridad a la bestia” para hacer esto y lo otro. Parte de todo este engaño cósmico se debe descifrar en la típica inculpación difamatoria y maliciosa a los judíos de todo lo satánico. Ese es el plan de las mismas huestes que siempre han querido aniquilar al pueblo judío; es el plan satánico del cual usted quizás es cómplice, y que por lo tanto se corresponde con su bando y con su esencia. Así que NO se crea angelical por si acaso. El pueblo que debe ser luz a las naciones y es el depositario de la verdadera “vacuna” contra el mal, es el pueblo judío… Siendo usted antisemita, usted es enemigo de la luz, y por eso está infiltrado donde está infiltrado haciendo la guerra a la Voluntad Divina, y eso incluye su posición antisemita. Como lo dice bien la biblia (por ejemplo para los cristianos)… La Salvación viene de los judíos. Tema muy extenso para explicar. La recomendación es dejar de alinearse con toda la conspiranoia antisemita que pulula en redes con profunda ignorancia. Simplemente le hacen el trabajo a las mismas huestes de satanás. La Torá no cuenta historias. De nuevo… Son los planos de la creación. Pero allá cada cual. Texto Completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2023/03/23/salvacion-y-dualidad-2/ David Saportas Lièvano davidsaportasl@yahoo.com