Eligiendo nuestra vestimenta diaria, 30-05-25 Sergio Simoes
Sobre este episodio
Una mañana cualquiera… El despertador suena. Apenas abres los ojos y ya sabes que será un día agitado: trabajo, citas, llamadas… Te diriges al armario para elegir qué ponerte. Camisa azul o blanca, formal o casual, hace frio o calor. Haces una elección que parece simple, pero que transmite mucho. Tu ropa habla de ti: tu estilo, tu estado de ánimo, incluso tus valores. Ahora imagina esto: ¿qué pasaría si cada día también eligieras con qué actitudes te vas a vestir? ¿Te pondrías la impaciencia o la amabilidad? ¿El orgullo o la humildad? ¿La queja o la gratitud? Puede sonar extraño, pero eso es justamente lo que la el apóstol Pablo nos invita a hacer cuando dice: “Vestíos del Señor Jesucristo”. En Romanos 13:14, dice: “Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.” Esta expresión no es solo una metafórica sin sentido. En el idioma original (griego), la palabra 'vestíos' viene del verbo 'ἐνδύω' (endýō), que literalmente significa 'undirse en una prenda', como quien se pone una camisa o una chaqueta. Pablo está diciendo: “Ponte a Cristo como si fuera tu ropa. Déjalo cubrir tu forma de hablar, pensar y actuar” Que Cristo sea lo que el mundo vea cuando te miran a ti! No se trata de 'actuar como cristiano', sino de permitir que el carácter de Cristo se convierta en tu forma de vida, la imagen que proyectas al mundo.