¿Qué pasa cuando vives en función de los demás?
Sobre este episodio
Cada día está más cerca el fin del año, otra vez. En el horizonte ya se vislumbran la Navidad y el Año Nuevo, fechas que para quienes practican estas tradiciones son sinónimo de felicidad. ¿De felicidad? Bueno, sí, pero también de agobio, de preocupaciones y hasta de tristeza y nostalgia. Ese es el caso de María: para ella, esta época es una carga más, mil responsabilidades más. A estas alturas, lo sé, el cansancio es evidente. Casi diez meses a cuestas y el lastre de muchas preocupaciones, de muchas frustraciones, de muchos sueños y propósitos que no hemos podido cumplir . Esa es una sensación desagradable que nos genera un caudal de emociones que, si no somos capaces de controlar y de canalizar, puede dañarnos la celebración, puede aguar las fiestas. Esos son, precisamente, los pensamientos que dan vueltas en la cabeza de María. Desde hace unos meses, ella tocó a mi puerta en busca de ayuda. Aunque nada material les hace falta a ella y a su familia, no tiene la vida que siempre soñó. De hecho, descubrió que en lo más profundo de su corazón hay un gran vacío que no puede llenar con nada exterior, y eso le roba la tranquilidad .