Y tú, ¿sabes cómo enfrentar la montaña rusa emocional?
Sobre este episodio
¿Estás listo para comenzar tu negocio? ¿Estás seguro de que tienes todo lo que necesitas? La respuesta, impulsiva, por cierto, fue un ¡sí!” que no por firme pudo esconder las dudas. Luciano estaba convencido de que había llegado su momento, se sentía empoderado, ya había dejado atrás algunas dificultades , pero de pronto se vio en un mar de incertidumbre que lo atormentó. “Sí, Pablo, tengo todo. Ya formalicé mi empresa, tengo la página web, ya contraté un experto para que me ayude con la estrategia en redes sociales y el producto, Pablo, el producto, es algo que no te imaginas: ¡una maravilla!” . El entusiasmo de este joven de 31 años era evidente: le brillaban los ojos cuando hablaba del tema y su conversación era dinámica, amena, cargada de alegría . A estas alturas de la vida, Luciano estaba decidido a sentar cabeza. Siempre había sido el consentido del abuelo, que le patrocinaba sus aventuras, que le cubría sus errores, que lo había malcriado . Sin embargo, Alfredo, el abuelo, sentía que no le quedaba mucho tiempo en este mundo y un día llamó a su nieto preferido y lo encaró. Ese fue el punto bisagra para Luciano.