Tú te mereces solo lo mejor
Sobre este episodio
Antes, en el pasado, cuando no existían los teléfonos inteligentes, los recuerdos se guardaban en la memoria. Con el paso del tiempo, las imágenes se tornaban borrosas, pero difícilmente se borraba n. Permanecían allí hasta que nos íbamos de este mundo o hasta que decidíamos eliminarla por voluntad propia. Salvo que, por ahí refundido, quedara algún testimonio físico. Eso fue, justamente, lo que me ocurrió hace unos días mientras buscaba unos papeles de un curso que está en proceso de preparación. Abrí el cajón de mi escritorio y moví unos papeles: me encontré una viaja foto, de esas que se tomaban en unas cámaras que llamaban instamatic y que se llevaban al laboratorio para que revelaran el rollo e imprimieran las imágenes que servían. Porque, claro, no todas servían: alguna quedaba sobreexpuesta, o demasiado oscura, o movida. De las 24 o 36 del rollo podían imprimirse solo 15, 18 o 29. Bien, esta imagen era de la escuela, de cuando cursaba la secundaria y era un adolescente lleno de sueños, con lo que yo consideraba una vida perfecta , y mucho camino por recorrer. Hoy solo quedó esto: hay mucho camino por recorrer.