Mensaje: “Jesús nunca te abandonará”.
Sobre este episodio
Todos conocemos el dolor de una despedida. Hay sillas vacías en nuestras vidas. Personas que estuvieron por años y ya no están. Algunos lloran la ausencia de un ser querido. Otros la traición de un amigo. Otros el abandono de alguien a quien amaban profundamente o por una persona importante en su vida espiritual. Las ausencias producen preguntas: ¿Por qué se fue? ¿Por qué me dejaron? ¿Por qué me tocó vivir esto?" La escena a continuación en 2a Timoteo es una de las más conmovedoras del Nuevo Testamento. Y uno podría pensar que Pablo al término de su vida estaría rodeado de todos aquellos a quienes sirvió durante años. Pero no fue así. Muchos se fueron. Muchos no estuvieron. Muchos faltaron cuando más los necesitaba. Estaba solo. Anciano y quizás con lo que serían sus últimas fuerzas, no está en un hotel, no está en una casa, está en una prisión esperando la muerte y desde ese lugar escribe sus últimas palabras. No está escribiendo una gran doctrina. Está hablando de su dolor. Y con todo eso, no encontramos un hombre amargado. No encontramos un hombre derrotado. Encontramos un hombre que descubrió UNA VERDAD MÁS GRANDE que su soledad : "Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas" ( v.17 ).