Orar más allá de lo que sentimos
Sobre este episodio
La oración no es solo un acto que nace del ánimo o la emoción; es, sobre todo, una decisión de fidelidad. Perseverar en la oración cuando estamos cansados, distraídos o sin ganas es una forma profunda de amor y confianza. Así como en una amistad verdadera no hablamos solo cuando “sentimos bonito”, sino también cuando no tenemos palabras, con Dios ocurre lo mismo. Orar en medio del cansancio fortalece el carácter y nos enseña a depender menos de lo que sentimos y más de lo que creemos. Es ahí, en esos momentos secos, donde la fe crece en silencio. Perseverar es permanecer, incluso cuando el corazón no acompaña porque sabemos que Dios sí está presente, aun cuando nosotros no lo percibamos.