La paz que sostiene a las mujeres valientes
Sobre este episodio
Muchas personas se preguntan: “Si Dios existiera, habría paz en el mundo” . Sin embargo, Colosenses 1:20 nos recuerda que Jesús vino a traer una paz más profunda que la ausencia de conflictos. Por medio de su sacrificio en la cruz, Él ofrece una paz que restaura, sana las heridas del corazón y nos reconcilia con Dios. Aunque vivamos rodeados de malas noticias, la paz de Cristo sigue transformando vidas. Cuando permitimos que Él gobierne nuestro corazón, encontramos esperanza, consuelo y la fuerza para seguir adelante. La paz que Jesús da no cambia primero las circunstancias; cambia primero el corazón.