Un clamor del alma
Sobre este episodio
Así como a David, muchas veces nos sucede que nos sentimos como tierra seca: sin palabras, sin deseos, sin ganas de nada. El Salmo 143:4-7 describe perfectamente este estado del alma: “Y mi espíritu se angustió dentro de mí; mi corazón está desolado. Extendí mis manos a ti; mi alma a ti como la tierra sedienta. Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu; no escondas de mí tu rostro”. Hoy vamos a orar y a desbordar el corazón delante de Dios. Cuando no sabemos a dónde ir, cuando no encontramos palabras ni sentido a nada, y sentimos que Tú, Padre, no respondes... aquí estamos hoy clamándote de corazón, diciéndote lo que realmente hay dentro de nosotros.