Cuando estás vulnerable, la tentación toca la puerta
Sobre este episodio
Mujer valiente, la tentación no siempre llega cuando estamos fuertes; muchas veces llega cuando estamos más vulnerables. En Lucas 4:2 vemos que Jesús, después de cuarenta días de ayuno, estaba agotado y fue precisamente allí cuando el enemigo vino a tentarlo. No llegó cuando estaba fuerte, llegó cuando estaba vulnerable. Y eso también puede pasarnos a nosotras: cuando estamos cansadas, heridas o emocionalmente agotadas, podemos llegar a negociar con aquello que sabemos que está mal. Por eso, no tomes decisiones importantes desde el agotamiento. Cuida tu corazón, aférrate a la Palabra y recuerda quién eres en Dios. Tu vulnerabilidad no significa que estás derrotada; significa que necesitas permanecer más cerca de Aquel que te sostiene.