El Dinero y el Autoengaño
Sobre este episodio
El dinero y el autoengaño pueden desviar el corazón Juan 12:6 nos muestra la caída silenciosa de Judas. Él no comenzó siendo un hombre malvado; comenzó permitiendo pequeñas concesiones en su corazón. Era el tesorero del grupo de Jesús, pero poco a poco dejó que la codicia y el autoengaño ocuparan el lugar que le correspondía a Dios. El peligro no siempre está en una gran decisión equivocada, sino en pequeñas caídas que comenzamos a justificar. Judas terminó engañándose a sí mismo hasta el punto de valorar más el dinero que la presencia de Jesús. Hoy debemos cuidar nuestro corazón: porque cuando justificamos lo pequeño, podemos terminar perdiendo lo más grande. No permitas que el dinero, la ambición o tus propias excusas te alejen de Dios.