Ve y confía en Dios
Sobre este episodio
Moisés, frente a la zarza, comenzó a mirar hacia adentro: “¿Quién soy yo? ¿Y si no me escuchan?” Él veía su incapacidad, sus dudas y sus limitaciones. Pero Dios no estaba mirando lo que Moisés no podía hacer; Dios estaba mirando lo que Él podía hacer a través de Moisés. Por eso Dios le dice: “Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca.” Cuando Moisés siguió poniendo excusas, Dios también le mostró que no tenía que hacerlo todo solo. Dios puso a Aarón a su lado, su hermano, alguien que podía hablar y ayudarle en la misión. Esto nos enseña algo poderoso: Dios no solamente nos da un propósito; también coloca personas a nuestro lado para ayudarnos a cumplirlo. Moisés tenía el llamado, Aarón tenía una capacidad que complementaba la de Moisés, y juntos formaron un equipo para cumplir lo que Dios había determinado. A veces creemos que nuestras limitaciones son una señal para detenernos, pero pueden ser precisamente el espacio donde Dios nos muestra que necesitamos de Él y de las personas que ha puesto a nuestro lado. Moisés miraba su incapacidad; Dios miraba su propósito. Moisés veía sus excusas; Dios ya había preparado el cómo. No necesitas tenerlo todo resuelto para obedecer. Si Dios dijo “ve”, confía en que Él se encargará del “cómo” y también pondrá a las personas correctas a tu lado.