Dios es tu sustento hoy, mañana y siempre
Sobre este episodio
«Al tacaño, la polilla le daña lo que guarda», dice el dicho popular. En Éxodo 16:19–21, Moisés pidió al pueblo que no guardara el maná para el día siguiente. Sin embargo, algunos lo hicieron, y lo que habían reservado se llenó de gusanos y comenzó a oler mal. Dios les daba alimento cada mañana. La prueba era confiar en que también estaría allí al día siguiente. El problema no era pensar en el futuro, sino aferrarse a lo que tenían por miedo a que Dios dejara de proveer. Este pasaje nos invita a mirar nuestro corazón: ¿recibimos las bendiciones de Dios con gratitud o intentamos encontrar en ellas una seguridad que solo Él puede darnos? Podemos administrar bien lo que tenemos y prepararnos para mañana, sin olvidar que nuestra confianza está en Dios. Él nos bendice para que caminemos más cerca de Él, no para que dejemos de depender de su cuidado.