Día 248 | Salmo 119:1-40
Sobre este episodio
La Palabra de Dios es el fundamento de la vida bienaventurada. Dirige el caminar, guarda el corazón, sostiene al peregrino, levanta al abatido y moldea la voluntad para perseverar. No basta con conocerla; hay que atesorarla, deleitarse en ella.