Día 300 | Hebreos 10
Sobre este episodio
Los sacrificios repetidos no quitaban el pecado. Pero Cristo se ofreció una vez y para siempre, y se sentó a la diestra de Dios. Su obra está consumada. Por eso podemos acercarnos con corazón sincero.
Los sacrificios repetidos no quitaban el pecado. Pero Cristo se ofreció una vez y para siempre, y se sentó a la diestra de Dios. Su obra está consumada. Por eso podemos acercarnos con corazón sincero.