Baelo Claudia, un puerto en el extremo del mundo
Sobre este episodio
Ubicada en la actual playa de Bolonia, en Cádiz, a unos 200 km de Itálica, Baelo Claudia fue fundada en el siglo II a.C. como un puerto estratégico para el comercio entre Hispania y el norte de África. La ciudad floreció gracias a la exportación de garum, una salsa de pescado muy valorada en la cocina romana. Aunque su auge fue breve, Baelo Claudia dejó un legado arquitectónico impresionante, con su foro, teatro y termas como protagonistas. El garum: esencia de la gastronomía romana El garum era una salsa de pescado fermentada que gozaba de gran popularidad en todo el Imperio Romano, convirtiéndose en un elemento imprescindible de la gastronomía de la época. Para su elaboración, se utilizaban principalmente restos de pescado azul —como atún, caballa o anchoas— que se mezclaban con sal marina y, a menudo, con hierbas aromáticas y especias. La preparación se dejaba reposar al sol durante varias semanas o incluso meses, permitiendo que los jugos fermentaran y adquirieran un sabor intenso y salado, muy valorado por los romanos. Esta salsa se empleaba para realzar la mayoría de platos, desde sopas y guisos hasta carnes y verduras, y se consideraba un auténtico bien de lujo. No era raro encontrar distintas variedades de garum con precios muy dispares, en función del tipo de pescado utilizado y del método de fermentación. Algunas factorías de garum, localizadas en zonas costeras de Hispania —especialmente en la Bética, donde se ubica Baelo Claudia— o en otras regiones del Mediterráneo, alcanzaron gran reputación por la excelente calidad de su producción. Su comercio llegó a extenderse por todo el Imperio, convirtiendo el garum en uno de los símbolos culinarios más característicos del mundo romano. El emplazamiento costero y su importancia comercial El primer aspecto que sorprende de Baelo Claudia es su emplazamiento. Situada frente al Estrecho de Gibraltar, muy cerca de las costas del norte de África, la ciudad ocupaba un espacio estratégico para el comercio marítimo. La abundancia de atún en las aguas del Atlántico y la producción de la célebre salsa garum convirtieron a Baelo Claudia en un próspero centro económico, cuya fama traspasó las fronteras de la provincia Bética. Esta pujanza comercial facilitó la construcción de infraestructuras de primer nivel, como muelles y factorías pesqueras, y propició el desarrollo de una trama urbana perfectamente integrada en la geografía costera. Una planificación urbana al estilo romano Al adentrarse en el yacimiento, se descubre de inmediato la impronta clásica de las ciudades romanas. Baelo Claudia se trazó conforme a un patrón ortogonal, con dos arterias principales que se cruzaban en el corazón del núcleo urbano: el cardo maximus, de orientación norte-sur, y el decumanus maximus, de este a oeste. Esta organización, propia de las fundaciones romanas, facilitaba la distribución de los espacios residenciales, comerciales y administrativos en torno al foro, verdadero eje de la vida política y social. Así, el visitante puede recorrer hoy las mismas calles por donde transitaban mercaderes, funcionarios e incluso viajeros venidos de todo el Mediterráneo. El foro, corazón de la ciudad El foro era, sin duda, el lugar de encuentro por excelencia. Se trataba de una gran plaza porticada rodeada por edificios públicos de carácter administrativo, religioso y jurídico. En Baelo Claudia, este espacio al aire libre conserva vestigios de columnas y bases de estatua que atestiguan la relevancia de la vida cívica de la época. Aquí se erigía la basílica, un edificio de planta rectangular y tres naves que cumplía funciones tanto legales como políticas. Su interior albergaba probablemente los tribunales y despachos de los magistrados, mientras que en su fachada se exponían proclamas y noticias de interés para los ciudadanos (...)