Antonio Machado: Sobre la guerra
Sobre este episodio
Locución: Manuel López Castilleja Fondo musical: Tristan_Blaskowitz_The_Violin jamendo.com Si vis pacem para bellum, dice un consejo latino algo superfluo, porque el hombre es por naturaleza peleón y para guerrear está siempre más o menos paratus. De todos modos, el latín proverbial sólo conduce, como tantos otros latines, a un callejón de difícil salida: en este caso, a la carrera de los armamentos, cuya meta es la guerra. Más discreto sería inducir a los pueblos a preparar la paz, a percibirse para ella y, antes que nada, a quererla, usando de sentencias menos paradójicas. Por ejemplo: si quieres la paz, procura que tus enemigos no quieran la guerra; dicho de otro modo: procura no tener enemigos, o lo que es igual: procura tratar a tus vecinos con amor y justicia. Bien comprendo que esto nos llevaría, en última instancia, a sacar el Cristo a relucir, lo cual, después de Nietzsche, es cosa de mal gusto, propia de sacristanes y de filisteos, en opinión de muchos sabihondos que no han advertido todavía cómo los filisteos y los sacristanes no suelen sacar el Cristo en función amorosa, sino para bendecir los cañones, las bombas incendiarias, y hasta los gases homicidas. Comprendo también que las sentencias más discretas y mejor intencionadas pudieran no llevarnos inevitablemente a la paz. Pero, qué sabemos de una sociedad cristiana, con menos latín -el latín es uno de los grandes enemigos del Cristo- y más sentido común que la nuestra? De Miscelánea apócrifa (APUNTES Y RECUERDOS DE JUAN DE MAIRENA)