El equipo ganador
Sobre este episodio
En esta prédica descubrimos que el Reino de Dios nunca se construye en solitario. Así como un equipo necesita que cada integrante cumpla su función, la Iglesia crece cuando cada creyente ocupa el lugar que Dios preparó para él. A través de las Escrituras aprendemos que no existen roles pequeños, que servir no es competir ni buscar reconocimiento, sino amar al Rey y edificar Su Reino. Dios ha diseñado un lugar para ti en Su equipo, y la verdadera victoria llega cuando todos caminamos con un mismo espíritu y propósito.