¿Y si no?
Sobre este episodio
En un mundo donde muchas veces medimos a Dios por los resultados que esperamos, esta prédica nos recuerda que la verdadera fe se demuestra cuando decidimos permanecer, aun cuando las cosas no salen como imaginábamos. Inspirada en la historia de Sadrac, Mesac y Abed-nego, descubrimos que un compromiso genuino con Dios no depende de recibir el milagro, sino de confiar en Él incluso en medio del horno. Porque la fe madura no exige resultados; permanece. Y cuando Dios no evita el fuego, promete algo aún mejor: caminar con nosotros dentro de él.