Parashá Ki Tavo Reflexiones
Sobre este episodio
Moshé concluye la sección legal de su discurso con una enumeración de las ceremonias a realizarse en la Tierra Prometida y que comprendían los bicurim, los primeros frutos de los siete minim (especies). Estos debían ser llevados al cohén en el Santuario central. El donante debía recitar entonces una oración de gracias, recordando cómo Hashem había liberado a sus antepasados de la esclavitud en Egipto y conducido a la nueva generación a una tierra en la que fluía leche y miel. El maaser (diezmo de la cosecha) de cada tercer año del ciclo de la shemitá debía ser entregado a los pobres. Después de esto, era menester que el donante ofreciera una plegaria en la que declaraba que había obedecido el mandamiento de apartar maaser para los leviím, los huérfanos y las viudas.