Parashat Haazinu-Shuba
Sobre este episodio
Cuando las palabras cobran alas, se transforman en un cántico. Eso fue lo que pasó aquí, en Haazinu, cuando Moshé, al ver frente a él al Ángel de la Muerte, se preparó para despedirse de su vida. Nunca habló con tanta pasión. Su lenguaje es vívido, incluso violento. Él quiso que sus últimas palabras nunca fueran olvidadas. En un sentido, él estuvo articulando esa verdad durante cuarenta años, pero nunca antes lo hizo con tanta emoción. Esto es lo que dijo: Oigan, oh cielos, y hablaré, Y que la Tierra escuche las expresiones de mi boca… La Roca, Sus actos son perfectos, Pues todos sus caminos son justicia. Un Dios confiable y sin iniquidad, Justo y recto es Él. Él no es corrupto; la deficiencia es de Sus hijos, una generación perversa y retorcida. ¿Así le pagan a Dios, ¿Pueblo vil y carente de sabiduría? ¿Acaso no es Él tu Pare, tu Amo? Él te creó y te ha establecido. (Deuteronomio 32:1-6) No culpes a Dios cuando las cosas marchen mal. Eso es lo que Moshé sintió con tanta pasión. Él dijo: no creas que Dios está aquí para servirnos. Nosotros estamos aquí para servirle a Él y a través de Él ser una bendición para el mundo. Dios es recto; nosotros somos complejos y engañosos. Dios no está para aliviar nuestra responsabilidad. Dios nos convoca a asumir la responsabilidad.