Programa 324.
Sobre este episodio
Hemos cambiado la forma de crear ídolos: los hemos despojado de esa brillante coraza y los hemos convertido en humanos. Antes, ellos mismos se encargaban de que no existiera espacio entre el público y el escenario. Hoy en día, la distancia que nos aleja de esos falsos profetas es tan gruesa como la cartera donde guardan los beneficios que obtienen por sobrevivir, de cualquier forma, sobre las tablas. El pasado recuerda a unos pocos, los elegidos; hoy son demasiados y los transformamos en los dioses del autotune. Tal vez sea la penitencia que tengamos que pagar por no aceptar los dogmas que nos aconsejaron seguir. Y he de reconocer que prefiero formar parte de ese éxodo de exiliados antes que seguir a un público que se deja llevar por canciones que no dicen nada. Rompamos las cadenas. Déjame llevarte a LPE. Soltamos frenos.