MADURAR NO ES SER PERFECTOS
Sobre este episodio
Cuando pensamos en una persona madura, nos imaginamos el ideal perfeccionista de alguien sin defectos, sin conflictos, sin fragilidades, con una capacidad lúcida de percibir la vida, un equilibrio emocional sólido y un compromiso firme. Y, además, siempre viviendo con buen humor.