YA NO MEREZCO LLAMARME HIJO TUYO
Sobre este episodio
En este tiempo de Cuaresma que termina, ha vuelto a resonar en nuestros corazones la reflexión de aquel hijo de la parábola que, tomando conciencia de su vida perdida, sueña con volver al calor del hogar: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros». Esta parábola, tantas veces escuchada, recoge el drama de la libertad: recibimos un capital de tiempo y capacidades y, frecuentemente, lo echamos a perder tras caer en una pendiente de malas decisiones.