PONME UN CAFÉ
Sobre este episodio
Un mismo acontecimiento puede ser vivido por alguien como una catástrofe y por otro como una bendición. Uno puede ser destruido por la desgracia y otro se hace más fuerte al pasar por ella. Una cosa son los hechos y otra la forma de reaccionar ante ellos. Aquella hija que se quejaba con amargura ante su padre por cómo le trataba la vida. Todo le salía mal. Estaba cansada de luchar. Su padre, jefe de cocina, la llevó al lugar de trabajo. Puso tres ollas con agua para hervir. En una colocó zanahorias, en otra media docena de huevos y, en otra unos granos de café. A los veinte minutos sacó los productos y los colocó en unos recipientes. Pidió a su hija que tocara o probara cada uno. La zanahoria estaba blanda, los huevos estaban duros y el café…estaba riquísimo.