¡CRISTO TRAE VIDA A SU IGLESIA!
Sobre este episodio
Apocalipsis 3:19. Cristo no nos escribe para condenarnos, sino para despertarnos. Sardis y Laodicea no fueron cartas de rechazo; fueron cartas de rescate. Hoy, el Señor camina entre nosotros. Ve tu fatiga, conoce tu rutina, nota tu frialdad, y aún así dice: "Despierta. Recuerda. Arrepiéntete. Ábreme". El estancamiento no es tu destino; el avivamiento es tu herencia en Cristo. No esperes a que la iglesia "se arregle" primero; el avivamiento comienza cuando un corazón decide dejar de negociar con la tibieza y vuelve a la mesa del Señor.