CUANDO EL HOGAR SE VUELVE UNA PUERTA A LAS NACIONES
Sobre este episodio
Hechos 10:34-35. Dios sigue derribando muros en salas de nuestra casa, en comedores modestos, en hogares imperfectos pero entregados. Cornelio tenía una casa donde se oraba, se daba y se esperaba. Pedro no tenía un plan de misiones a los gentiles, pero tenía un corazón dispuesto a obedecer la voz que le decía: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hch 10:15).