Cuando Jesús controla el timón de tu barca... ¡Toda tormenta se calma!
Sobre este episodio
Esta prédica nos recuerda que no somos nosotros quienes sostenemos nuestra vida, familia, llamado o ministerio, sino Dios. Así como Él sostuvo el arca de Noé, la canasta de Moisés y la barca de los discípulos en medio de las aguas, también nos sostiene durante cada tormenta. La confusión, la desobediencia, la murmuración y otros ídolos pueden detener nuestro avance, pero cuando buscamos su presencia y alineamos nuestra mente, palabras y acciones con su Reino, seguimos avanzando hacia sus promesas. Es tiempo de soltar el control, entregarle el timón a Jesús y confiar en que Él siempre conoce el mejor rumbo.