Violación al pacto de libertar a los siervos hebreos
Sobre este episodio
La verdadera obediencia no nace de la presión externa ni del temor al juicio, sino de un corazón regenerado por el Espíritu Santo. Solo por la gracia de Dios el hombre puede cumplir su pacto con Él. Cuando la obediencia es superficial y motivada por la conveniencia, se evidencia la corrupción natural del corazón humano. Pero Dios, quien conoce todas las cosas, no se deja engañar y responde con justicia. La infidelidad revela la necesidad de un nuevo corazón; mientras que la fidelidad del hijo de Dios, que no es obra nuestra, manifiesta la obra santificadora del Espíritu, quien graba la ley de Dios en lo profundo del alma.