Jeremías 50 "Profecía sobre Babilonia"
Sobre este episodio
El carácter de Dios es redentor y justo. Aunque hemos pecado contra el Señor, Él permanece como nuestro Redentor: fuerte, poderoso y con plena autoridad para intervenir a nuestro favor. Por amor de su nombre, Dios es justo y no ignora nuestro sufrimiento, sino que se levanta como nuestro defensor y vengador. Dios en su amor y misericordia no solo juzga al opresor, sino que concede descanso a los suyos. Así, Dios ofrece consuelo y esperanza, mostrando que no nos abandona, sino que actúa con poder para restaurarnos en el tiempo señalado.