Zacarías 4 "El candelabro de oro y los olivos"
Sobre este episodio
La dependencia a Dios implica reconocer que nuestra vida no puede sostenerse por la fuerza, la capacidad o los recursos humanos, sino únicamente por el poder del Espíritu de Dios. Esto significa vivir conscientes de nuestra debilidad y necesidad constante, confiando en que es Dios quien nos capacita, dirige y produce el fruto en nosotros. La verdadera dependencia es una actitud de fe que busca a Dios en todo, descansa en su gracia y actúa en obediencia entendiendo que el resultado final depende de Él.