Marcos 8 "La levadura de los fariseos"
Sobre este episodio
Debido a la caída, el corazón humano está naturalmente inclinado a la incredulidad y es incapaz de comprender verdaderamente las cosas de Dios por sus propias fuerzas. Ni las señales, ni el conocimiento externo, ni la cercanía a las cosas espirituales pueden producir fe salvadora. Solamente Dios, por medio de su gracia soberana, puede abrir el entendimiento, cambiar el corazón y producir una fe verdadera en Cristo. Por tanto, toda comprensión espiritual y toda perseverancia en la fe dependen de la obra de Dios y no de la capacidad del hombre.