1 Corintios 3:1-9 | Una Iglesia Sabia y Madura
Sobre este episodio
Pablo ha terminado de explicar el contraste entre la sabiduría del hombre y la sabiduría divina. Ha concluido que la sabiduría es un parámetro para saber si un hombre es gobernado por el Espíritu o si es gobernado por su naturaleza humana. El identificar que sabiduría domina al hombre también determinara su madurez espiritual. Una iglesia muy trabajadora, con muchos dones, con mucho conocimiento filosófico y con facilidad de palabra, posiblemente una iglesia muy numerosa, pero con poca sabiduría divina, por tanto, una iglesia inmadura. Y la causa de esa inmadurez es la que Pablo amonesta. Tarde o temprano la madurez traerá sus frutos y la inmadurez sus conflictos. Los conflictos más delicados dentro de una iglesia no son por falta de dones o aptitudes, son por falta de madurez. La falta de madurez divide más que la falta de recursos. La mayoría de las dificultades entre los cristianos, no es por la carencia de bendiciones, más bien es porque en nuestra inmadurez no aprovechamos esas bendiciones. La niñez espiritual estanca el crecimiento de la iglesia; la madurez espiritual impulsa a la misma a cumplir con su labor cada día. No podemos alcanzar la madurez espiritual, conocer la voluntad de Dios y llegar a una transformación por medio de nuestro esfuerzo. Pablo amonesta la inmadurez ocasionada por la falta de alimento espiritual. Para que cada creyente pueda decir las mismas palabras de Pablo en Gálatas 2:20 “ ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mi ” necesitamos alimentarnos, estudiar, meditar, aprender la palabra de Dios con la intención de conocer a Dios y ser como Cristo.