1 Corintios 7:1-16 | El Interés de Dios en el Matrimonio
Sobre este episodio
La autoridad no indica superioridad. El uno se pertenece al otro mutuamente. El matrimonio como unidad implica una reciprocidad y obligación compartida. Esta porción nos indica que la pareja tiene las mismas responsabilidades conyugales. Nos habla de una igualdad de trato conyugal. Debe haber una sumisión mutua de parte de los esposos. Pablo conoce su realidad y reconoce el poder de Dios para perdonar y reconciliar. El conocer la realidad en la que nos encontramos no debe anular nuestra fe en el poder de Dios. ¿Vivimos en una sociedad donde es difícil encontrar una pareja cristiana comprometida? Si, que era realidad no anule tu fe en Dios. ¿Vivimos en una sociedad donde el divorcio ha llegado a ser común en las mismas iglesias? Si, que nuestra realidad no anule nuestra fe en que el poder de Dios puede reconciliar. El problema no es la sociedad, la sociedad tiene problemas. El problema es que ponemos a la sociedad como pretexto y dejamos de confiar en lo que Dios puede hacer. Mientras vivimos en un mundo desechable con la ley del mínimo esfuerzo, la exhortación bíblica es reconocer que Dios no desecha, al contrario, transforma. El mantenimiento y permanencia del matrimonio es el resultado de la bendición de Dios y el reconocimiento de la responsabilidad conyugal.