Duermo, pero mi corazón vela (P. Fernando, CdMx)
Sobre este episodio
Velar no es vivir tenso ni a la defensiva. Es amar. En el Evangelio de hoy (Lc 12, 35-38), Jesús nos pide estar listos, con las lámparas encendidas, como quien espera a alguien que quiere. ¿Cómo se aprende a reconocerlo cuando toca a la puerta? Y cuando llega, ¿qué hace? La respuesta sorprende. Una meditación breve para hablar con Él y dejarse mirar.