¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo! (P. Enrique, CdMx)
Sobre este episodio
San Juan Pablo II dejó que el fuego del amor de Cristo transformara su vida y encendiera la fe de millones de personas. Su valentía, su amor a México, su confianza en la Virgen y su perdón al hombre que atentó contra su vida nos invitan a abrir las puertas a Jesús y a mantener viva la llama del Evangelio.