Diario de un opositor a funcionario de prisiones - Capítulo 3 - Esto me lo saco yo a la primera
Sobre este episodio
Funcionario de Prisiones, opositar a los 40 Yo siempre he tenido un alto concepto de mí mismo, no es que me sintiera especial sino que había cosas en mi personalidad y en mi forma de ser que me hacían diferente al resto de los mortales, es complicado de explicar porque siempre he sido así aunque el origen es probablemente mi oratoria y capacidad de expresarme. Desde que aprendí a leer me aficioné a los tebeos del maestro Ibáñez, me fascinaba pasar tardes enteras sumergido en las aventuras disparatadas de los detectives más icónicos conocidos como Mortadelo y Filemón y mi regalo favorito en mi cumpleaños era un voluminoso todo de súper humor. Gracias a los traviesos hermanos zipi y zape, al botones sacarino, a los chapuzas Pepe gotera y Otilio, al hambriento Carpanta y al loco vecindario de 13 Rué del Percebe nunca me sentí solo ni aburrido en mi más tierna infancia. A los 12 años leí mi primer libro sin viñetas y fue tan increíblemente intensa las sensaciones que me produjo que leer se convirtió en mi pasión, el libro fue “ La historia interminable” de Michael Ende y desde entonces no he dejado de leer ni un solo día por lo que mi vocabulario y mi expresión oral me hacían destacar en el colegio, el Instituto y en cualquier reunión de amigos. Apliqué mi aplastante lógica y es que si me encantaba leer pues seguro que estudiar es algo muy parecido y por lo tanto me va a resultar mucho más fácil que al resto de los opositores. Una de las muchas cosas que habría que mejorar en la enseñanza pública es que no te enseñan a estudiar, desde el colegio pasando al instituto y de camino a la universidad tan sólo te exigen memorizar unos contenidos y escupirlos en un examen sin necesidad de haber comprendido ni entendido nada de lo memorizado. La educación financiera es prácticamente inexistente por lo que es lógico que la inmensa mayoría de los adultos no sepa interpretar su propia nómina, desconozca los términos de un préstamo y sea un ignorante supino en las condiciones de una hipoteca. Es mucho más fácil manipular y estafar a la sociedad si carecen de formación financiera. Yo siempre había estudiado leyendo el tema, subrayando lo que el profesor repetía en clase y después haciendo esquemas para resumir el tema en cuestión una y otra vez. Ese era el único camino que me habían enseñado los profesores que desfilaron por las aulas de la enseñanza pública durante mi etapa estudiantil, por lo que me puse a ello con ahínco de lunes a miércoles, los jueves por la tarde tenía clase presencial en la academia por lo que por la mañana no estudiaba para estar descansado y los fines de semana eran para divertirse y despejarse, como buen estudiante los fines de semana comenzaban el viernes. A las pocas semanas de estar estudiando sentado tantas horas comenzó a dolerme el trasero, hasta que hizo callo y ya no me dolía tanto pero la sensación de que la vida se me estaba escapando encerrado en el “opozulo” no paraba de rondarme por la cabeza. Yo siempre había apostado por la filosofía del “ carpe diem”, eso de vivir el momento y disfrutar al máximo cada instante exprimiendo cada segundo de este regalo de la vida que supone estar sano y consciente de estar viviendo una sola vida. El aquí y ahora y no pensar en nada más, le entregamos los mejores años de nuestra vida al trabajo y la vida es demasiado corta para estar enfadado, tan sólo vivimos una vez para los que no creemos en el paraíso por lo que estar encerrado en una habitación estudiando no es la forma más excitante y divertida de vivir la vida. Cuando se tienen veinte años el tiempo es una mentira que se han inventado los viejos, mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana citando al maestro Sabina, tienes todo el tiempo del mundo por delante y perderlo o malgastarlo te es indiferente porque tienes toda la vida por delante.