Seda Viva
Sobre este episodio
Queratinocito humano extendiéndose sobre una red de fibras de seda, formando una nueva piel. Este material, derivado de la seda natural del gusano de seda, no solo ofrece un soporte físico para que las células cutáneas se adhieran, proliferen y formen nuevas capas: su estructura puede transformar estímulos mecánicos en señales eléctricas gracias a su naturaleza piezoeléctrica, imitando los procesos naturales de cicatrización. Esta propiedad permite activar las células y promover la regeneración cutánea de forma mínimamente invasiva, impulsando nuevas estrategias en ingeniería tisular y medicina regenerativa. En la imagen, capturada mediante microscopía electrónica de barrido, se revela la unión entre lo biológico y lo fabricado: una célula humana colonizando la superficie y anclando sus prolongaciones en un material inspirado en la naturaleza, con potencial para reparar heridas o generar piel artificial.