Del "no responde", al "ya no le importo"
Sobre este episodio
Dos horas sin respuesta pueden convertirse en una sentencia: “Ya no le importo”. Exploramos cómo el silencio ajeno se mezcla con el miedo a perder afecto y por qué conviene distinguir lo que pasó de lo que suponemos. ¿Qué haces cuando todavía no tienes respuesta, pero ya sacaste conclusiones?