“Una Migaja que Cambia Todo” - 12 de febrero (Mc 7,24–30)
Sobre este episodio
La fe rompe fronteras que la religión a veces pone. Mc 7,24–30 En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido.Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies. La mujer —una siria de Fenicia y pagana— le rogaba a Jesús que expulsara al demonio de su hija.Jesús le respondió:“Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Ella le replicó:“Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. Entonces Jesús le contestó:“Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija”.Cuando ella llegó a su casa, encontró a su hija recostada en la cama y libre del demonio.