"Todo lo ha hecho bien" - 13 de febrero (Marcos 7, 31–37)
Sobre este episodio
Padre Diego Paez Marcos 7,31–37 En aquel tiempo, Jesús volvió a salir de la región de Tiro y, pasando por Sidón, se dirigió al mar de Galilea, atravesando la región de la Decápolis. Le llevaron entonces un hombre sordo y tartamudo, y le rogaban que le impusiera las manos. Jesús lo apartó a un lado, lejos de la gente; le metió los dedos en los oídos y, con saliva, le tocó la lengua. Luego, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» , que significa: «Ábrete» . Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la atadura de la lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban. Y, llenos de admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos» .